
Está claro que no todas las películas que uno tiene la posibilidad de ver en el cine o en la televisión terminan por gustarle. Unas pocas se nos graban en la mente y somos capaces de verla una y otra vez. Ejemplo de estas, al menos para mí, “Sospechosos habituales”.
Luego hay las películas que uno puede tolerar como pasatiempo; para efecto de “transición” entre un momento y otro de la vida. Aquí se concentran, creo yo la mayoría de las producciones que uno digiere sin mucho análisis.
Por último están las películas que a uno no le gustan (por ejemplo yo no trago los musicales, ni que aparezca Nicole Kidman) y las malas películas. De estas últimas se destacan esas que generan una alta expectativa por la trama, los actores, el director o las locaciones pero que terminan siendo un bodrio, con un mal guión, malas actuaciones, una pésima dirección, o todos los anteriores.
Así fue la película de la reunión de Unasur del hoy. Mucha expectativa, muchos actores de carácter, un ambiente espectacular, pero un fiasco la puesta en escena. Yo aproveché mi último viernes de vacaciones para ver este largometraje tan pronto empezó a las 8.40 am cuando Cristina Fernández, como presidente anfitrión, recibía a algunos de sus pares cuando llegaba al Hotel Llao Llao en Bariloche.
Las primeras escenas pintaban bien: la reunión empezaba sin la presencia de Lula, Chávez y Uribe, y este último salía del Hotel para decirle a los medios que l quería ´transmisión en vivo. Cuando ya estaban todos adentro empezaban a hablar uno tras otro. Cristina, Uribe, Chávez, Correa, Bachelet, el cura Lugo, Evo. Los diálogos y las actuaciones no llegaban a convencerme. Ningún sentimiento, ni tensión, ni drama, ni humor.
De pronto, Alan García, protagonizó la escena de la mañana. Volteó su cara hacia el presidente venezolano y dijo: “¿El peligro es que puedan dominar el petróleo (Estados Unidos), para qué van a dominar el petróleo si usted se lo vende todo a los Estados Unidos?”. Carcajadas ante la buena broma del actor, perdón del Presidente del Perú.
Luego la película va pasando, la cinta corriendo, y cero emoción. Bostezos y más bostezos. Ya finalizando, Lula reacciona, impone su carácter y se suelta un monólogo cargado de frustración ante las horas perdidas en una discusión que veía sencilla, pero era tarde. El Director, Correa, y la productora, Cristina Fernández, habían fracasado.
Se tomaron una foto chucuta, se firmó el acuerdo y la taquilla fracasó.
Luego hay las películas que uno puede tolerar como pasatiempo; para efecto de “transición” entre un momento y otro de la vida. Aquí se concentran, creo yo la mayoría de las producciones que uno digiere sin mucho análisis.
Por último están las películas que a uno no le gustan (por ejemplo yo no trago los musicales, ni que aparezca Nicole Kidman) y las malas películas. De estas últimas se destacan esas que generan una alta expectativa por la trama, los actores, el director o las locaciones pero que terminan siendo un bodrio, con un mal guión, malas actuaciones, una pésima dirección, o todos los anteriores.
Así fue la película de la reunión de Unasur del hoy. Mucha expectativa, muchos actores de carácter, un ambiente espectacular, pero un fiasco la puesta en escena. Yo aproveché mi último viernes de vacaciones para ver este largometraje tan pronto empezó a las 8.40 am cuando Cristina Fernández, como presidente anfitrión, recibía a algunos de sus pares cuando llegaba al Hotel Llao Llao en Bariloche.
Las primeras escenas pintaban bien: la reunión empezaba sin la presencia de Lula, Chávez y Uribe, y este último salía del Hotel para decirle a los medios que l quería ´transmisión en vivo. Cuando ya estaban todos adentro empezaban a hablar uno tras otro. Cristina, Uribe, Chávez, Correa, Bachelet, el cura Lugo, Evo. Los diálogos y las actuaciones no llegaban a convencerme. Ningún sentimiento, ni tensión, ni drama, ni humor.
De pronto, Alan García, protagonizó la escena de la mañana. Volteó su cara hacia el presidente venezolano y dijo: “¿El peligro es que puedan dominar el petróleo (Estados Unidos), para qué van a dominar el petróleo si usted se lo vende todo a los Estados Unidos?”. Carcajadas ante la buena broma del actor, perdón del Presidente del Perú.
Luego la película va pasando, la cinta corriendo, y cero emoción. Bostezos y más bostezos. Ya finalizando, Lula reacciona, impone su carácter y se suelta un monólogo cargado de frustración ante las horas perdidas en una discusión que veía sencilla, pero era tarde. El Director, Correa, y la productora, Cristina Fernández, habían fracasado.
Se tomaron una foto chucuta, se firmó el acuerdo y la taquilla fracasó.
Alejandro Luy
En la foto, el bello Hotel Llao Llao.