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domingo, 18 de diciembre de 2011

Agua, jabón y ghetto


Vivo desde hace dos alcaldes en el Municipio Libertador del Distrito Capital, lo cual es parte pero no toda Caracas. He vivido los buhoneros con licencia para operar de parte de Bernal y también el ser y no ser de Jorge Rodríguez sobre el problema del “comercio informal” (¿o será el comercio ilegal?). Y digo que ser o no ser porque cuando ha convenido (¿al igual que Bernal?) voltea la mirada, tal como lo hace en estos momentos, para que la gente venda en todas las calles del municipio. Si no puedes resolver el problema, ignóralo es su consigna.
Esperanzado en que un nuevo alcalde, que deberá venir de la oposición, pueda cambiar algo, he estado viendo las ofertas de algunos de los precandidatos y pensando lo que yo – como ciudadano y votante – deseo de ese funcionario para ésta parte del país, donde se asientan todos los poderes públicos y parece que todos los males.
De los que están para batirse en duelo el próximo 12 de febrero a quien más he escuchado es a Antonio Ecarri, cuya bandera es la educación, tanto así que sus pancartas y calcomanías son un lápiz. Adicionalmente ha dicho que garantizará la seguridad de los caraqueños.
Justamente esas dos ofertas de este pre-candidato son las que garantizarán que yo – por ahora - no vote por él. ¿Por qué? Porque para mí el alcalde es un conserje y ellos no están, no pueden, carecen de la infraestructura y los recursos para lograr una educación de calidad que cambie significativamente en cuatro años a los carqueños. Está bien que quiera insertar “educación ciudadana”, ciertas normas de conducta, pero para mí eso es una herramienta pero no es el fin en sí mismo. También es mentira que pueda hacer mucho por la seguridad. Puede fomentar canchas, torneos, bibliotecas, espacios iluminados y vigilados, pero si “al pata e´loro” no lo agarran y lo juzgan el tipo seguirá jodiendo el parque.
Pero como no se trata de una animadversión contra Ecarrí rescato una oferta por la cual consideraría apoyarlo. Palabras más palabras menos, el pre-candidato ha dicho que Caracas lo que necesita es una buena lavada con agua y jabón. Ésta afirmación demuestra que el señor conoce o ha pateado la ciudad.
“Mi primera acción de gobierno será la limpieza de calles, plazas y avenidas con agua y jabón” puede ser el disparador para que yo acuda a votar por el candidato que públicamente la espete reiteradamente hasta que me convenza de que el está convencido de que por allí se empieza. Ya Ecarrí lo dijo una vez, para mí no es suficiente, aunque va por buen camino.
De manera complementaría podría decir voy a recuperar las plazas, iluminarlas y colocar vigilancia, y que va a declarar “áreas liberadas de buhoneros” (fíjense que no le pido que me ofrezcan que van a acabar con ellos, porque nadie lo va a hacer). Es decir, estoy dispuesto a votar por el candidato que mínimo me garantice un ghetto bonito y seguro dentro del caos de la ciudad.
Así que Blanco, García, Ecarrí, González, Melo y Miquelena, mis oídos esperan sus primeras palabras de política pública municipal: agua, jabón y ghetto, venceremos.

Alejandro Luy
18 de diciembre de 2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

Que vengan muchos y más a menudo


Bueno si, porque hay que negarlo si es evidente. Ya que vienen los mandatarios de todo el continente a la Cumbre del de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el gobierno ha empezado a limpiar, arreglar y adornar las calles y demás espacios públicos.
Claro, la gente señala – y con razón - que las mejoras son solo en las vías por donde han de pasar los visitantes y se tratan de pañitos calientes, de puro maquillaje, como tantas veces ha ocurrido cada vez que uno o varios presidentes y gobernantes de otros países tocan en esta tierra de gracia. Están, como dice la vieja expresión, “barriendo por donde pasa la reina”.
Por supuesto la gente lo que sugiere es la necesidad de un programa de mantenimiento rutinario, y así, cuando vengan los importantes visitantes internacionales, lo único que tendrían que hacer es poner las banderitas. Pero yo creo que eso es mucho pedir, y como soy pragmático prefiero alabar esta acción puntual y dar unas sugerencias para que todos nos veamos beneficiados.
Fundamentalmente creo que debemos invitar mensualmente a uno o varios presidentes, primeros ministros, reyes, reinas, príncipes o princesas, para que en cada oportunidad le den la limpiadita a la parte de la ciudad por donde pasarán. Mientras más gente venga, más mantenido estará el país.
Para cada visita, las autoridades podrían hacer una encuesta con la finalidad de que los ciudadanos indiquen cuáles parroquias, monumentos, plazas, calles o avenidas deben ser acondicionadas. Por ejemplo, yo podría pedir que durante la reunión de CELAC, Cristina Fernández se pasee por La Candelaria, para que visite la Plaza y entre a la Iglesia a colocarle una velita al Dr. José Gregorio Hernández, importante en estos tiempos tanto en lo político como en lo espiritual. Así seguro que limpiarán la Plaza, sacarán a los buhoneros de la zona y quitarán el mugre de las aceras, cosa que no se hace – quizás – desde la primera visita de Juan Pablo II. Por unos días quienes allí viven y trabajan serán felices.
Pero no se trata solo del mantenimiento de la ciudad ya que mi propuesta puede tener beneficios en otros aspectos de nuestra vida diaria. En esto un factor importante es la escogencia de los hoteles donde pasarán las noches. Las autoridades deben considerar alojar a los distinguidos convidados en la más amplia variedad de hoteles, ubicados en toda la ciudad o estado. Dado que cada uno requerirá la más alta protección policial, acto seguido la zona donde se aloje presentará un incremento en la seguridad, y la gente podrá salir, al menos una noche, a caminar sin sentirse amenazado.
Si todo esto llegara a implementarse, los ciudadanos comunes le daremos más valor al trabajo de la Cancillería. Buena parte de nuestra esperanza y felicidad estaría unida a frases como “el Gobierno Nacional hizo una invitación al Presidente de la República X para que visite el país” o “en Marzo se celebrará en Maracay la Cumbre de los países que organizan Cumbres y no quieren pasársela de Cumbre en Cumbre”. Música para nuestros oídos.
Invito a todos a apoyarme y dejar de quejarse porque generosamente el gobierno limpia nuestros espacios públicos cuando alguien viene a casa. ¿Acaso no es lo que hace Usted en la suya?

Alejandro Luy
27 de noviembre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Un perro con tres bolas


En estadística lo “normal” es aquel valor que más se repite. En el Diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones es “que se haya en su estado natural”. En otras palabras, y combinando ambas definiciones, normal es aquello que más vemos y no nos sorprende. Normal es que un perro tenga dos bolas.
Igualmente, para describir un país, tendríamos que utilizar aquellas características objetivas que lo representen a él, los habitantes y sus conductas, y así conformar lo “normal”, su “estado natural”. Esto es particularmente útil para que los visitantes o inmigrantes no sufran un “shock cultural”.
El otro día me comentaba un colombiano que un venezolano se había mudado desde Puerto La Cruz a Bogotá y encontraba todo más caro. Y tiene razón: lo normal en Bogotá es que usted pague mucho por los servicios de agua y luz, y que la gasolina sea un lujo, vainas que en Venezuela son – y usted sabe que no exagero – regaladas.
Como tengo varios amigos fuera del país, coterráneos y extranjeros, que están planteando su venida en los próximos meses yo he decidido tratar de escenificar la normalidad en nuestro territorio para que llegado el momento no sientan que están viendo un perro con tres bolas.
Enumero los signos de nuestra normalidad:
1. En este país se vive con inflación. Venezuela tiene una inflación de al menos dos dígitos desde los 80. Sólo en los últimos once años, la más baja ha sido de 14%. Por tanto, que los productos y servicios aumenten mes a mes es lo más natural. Aquí no somos como en la mayoría de los países de América donde la inflación es menor al 5%. Sépalo y no se sorprenda.
2. En este país no es fácil comprar monedas extranjeras. Desde 2003, hace 8 años pues, existe algo llamado CADIVI, quien decide cuándo, cómo y cuánto usted puede comprar de dólares o euros para viajar o gastar. Olvídese de ese país donde uno dice “como el viernes me voy de viaje a Miami, mañana martes voy a pasar por el banco a comprar unos dólares”. Eso es un perro con tres bolas. Lo normal son unas carpetas correctamente foliadas, varias horas en un banco, con al menos 15 días de anticipación al viaje, con un boleto sellado por la agencia de turismo o la aerolínea, para que CADIVI te autorice 300 dólares en efectivo y 300 en el uso de la tarjeta de crédito si vas para Bogotá, ya sea un día o dos semanas.
3. En este país se compra lo que hay. Siento que debo ser muy preciso en la explicación de este punto. En este país decir “voy al supermercado a comprar leche, café, azúcar, arroz y aceite porque los necesito” no es normal; eso no se hace aquí. Lo normal es decir “voy a ver si consigo café o leche o aceite o azúcar o arroz” sin indicar en dónde lo espera conseguir ni mostrar una predilección por alguno de ellos. En Venezuela usted puede necesitar café, pero si lo que consigue es leche que están vendiendo un camión frente a Parque Carabobo, la compra.
4. En este país tenemos emociones en sitios insospechados. Vinculado a lo anterior, cada vez que por suerte nuestra necesidad de un producto coincide con su disponibilidad en el sitio adonde hemos ido a comprar, se suscita una felicidad única, la cuál es comunicada inmediatamente a la familia y a los amigos, y se torna en tema de conversación: ¡conseguí mazeite! ¡conseguí leche! ¡conseguí pañales! ¡conseguí stilnox! Conseguí es sinónimo de felicidad, quizás por ello somos uno de los países más felices del planeta.
5. En este país se bebe mucho alcohol, especialmente whiskey escocés. Usted no debe temer una respuesta negativa o miedo de ofender a algún venezolano si le dice “vamos a echarnos unos traguitos”. Venezuela es el mayor consumidor per capita de whiskey en Latinoamérica y está entre los 5 mayores del mundo. También bebemos bastante cerveza.
6. En este país ir al banco es un asunto que toma tiempo. Yo se que los bancos en el mundo son de los peores servicios que existen, pero la dedicación en Venezuela en términos de hora/hombre tiene un grado superlativo. Aun muchos venezolanos, inconscientes de esta normalidad, dicen “voy un momento al banco”. Se ha demostrado que estos seres tienen un daño cerebral que les impide manejar coherentemente los lapsos de tiempo. Es como la gente que no siente dolor o que no puede oler de la cual uno se entera viendo Discovery Channel o NatGeo.
7. Y por último, en este país la silicona está sembrada en la patria. Un asunto normal es que usted vea mujeres con las tetas operadas cada día. No importa si es una camionetica, en el metro, en la farmacia o caminando en el Sambil. Puede ser en Mérida, Caracas, Maracaibo, Tucupita, Margarita (obvio) o San Fernando de Atabapo. Las siliconas probablemente es la normalidad que más agrade al visitante masculino.

Creo que es preciso aclarar que en este artículo no estamos abogando por esta “normalidad”, pero “esto es lo que hay” (Amigos Invisibles dixit) desde hace años o décadas. Por tanto no hay que sorprenderse.
Ahora, si me preguntan, yo creo que es tiempo de cambiar. Al menos sobre los seis primeros puntos estaría satisfecho si Venezuela pasara a ser un perro con tres bolas.



Alejandro Luy
30 de octubre de 2011

viernes, 21 de octubre de 2011

Sobrevaluados


En el momento que emprendí a escribir este artículo temía por la reacción chauvinista de aquellos que, a cuenta de defender a la patria, son incapaces de ver la realidad que nos describe. Pero luego, y ahora me toca comprobarlo, creo que por el contrario los comentarios a este artículo darán mi razón a mis palabras: brindando servicios, los venezolanos estamos sobrevaluados, en otras palabras tenemos un desempeño mediocre pero creemos que estamos entre lo mejor del mundo.
A partir de innumerables pruebas vividas por mi o por terceros en el territorio venezolano, con empresas públicas y privadas, en hoteles de cinco estrellas o vendedores de empanadas, pasando por maître de un restaurant, en un call center o en el terminal de una línea de autobuses, así como por comparación con otros países es muy poco esperanzador obtener una respuesta satisfactoria, amable, adecuada en tiempo y alcance, de cualquier venezolano del cual requiramos una asistencia, no por dádiva, sino porque es la retribución al ser ciudadanos o clientes.
En el hotel 5 estrellas ubicado en el sector de El Rosal en Caracas, que pertenece a una cadena presente en más de 73 países, usted no deja los paquetes para un huésped en el mostrador de la recepción, sino que debe salir a la calle y tomar un acceso hacia los sótanos del hotel, donde un guardia recibirá la encomienda. En otro hotel tan estrellado como el anterior, un amigo colombiano pidió una café con leche y la camarera le respondió “será café negro porque leche no hay”.
La chica que atiende la taquilla de pago del servicio eléctrico en el centro de Caracas, podría responder los buenos días (nadie le pide que tome la iniciativa para ofrecerlos), pero por el contrario se limita a ver la cuenta, decir cuanto debes pagar, y – sin verte la cara – te ordena que tú mismo tomes el recibo que acaba de imprimirse.
La línea de autobuses que cuenta con sus terminales privados en varios estados de Venezuela, argumenta que la factura no puede salir a nombre de una empresa, a cuenta de un seguro de los pasajeros. No vale la pena decir que otra línea si lo hace y que nada tiene que ver una cosa con la otra. No hay factura a una persona jurídica. La empresa de la competencia – equiparándose a todas las líneas aéreas de Venezuela – nunca sale a tiempo, ni siquiera luego de haber hecho ajustes a sus horarios y rutas. Así, un recorrido de dos horas se convierte en otro de tres horas y media. No hay a quien reclamar.
Un caso que expresa comparativamente nuestro problema lo vivió una amiga venezolana quien por un asunto de su tarjeta de crédito debió llamar a las oficinas de los Estados Unidos, Colombia y Venezuela. La misma franquicia. ¿Dónde la trataron mal, le contestaron grosero y le tiraron el teléfono? Adivinó: en Venezuela.
Este año, durante un vuelo internacional, un funcionario ecuatoriano me comentaba con pena “que malo es el servicio en Venezuela”, y solo había estado dos días en un hotel donde los 500 dólares de tarifa no incluía el desayuno y el check out se demoraba 40 minutos.
Día a día, en la panadería, en el Metro, en los bancos (¡ay los bancos!), en la clínica privada o el hospital público, en el ministerio, en el seguro del carro, en la tienda de ropa, el supermercado, mayoritariamente conseguimos gente que se siente demasiado importante como para atendernos bien, independiente de su procedencia, género, raza, religión. Gente que les es fácil decir “si no te gustas te vas”.
Y si ustedes creen que es demasiada especulación y exageración de mi parte, cierro con esta historia. Un amigo que ocupa una importante dirección en un ministerio, que durante toda su vida profesional ha vivido las vicisitudes de esa dependencia, un día reunió a los técnicos para hablarles de lo que se decía en la calle acerca de ellos y su forma de trabajar. ¿Cuál fue la reacción? ¿Sorpresa? ¿Pena? No, indignación porque aquel recién llegado les espetaba esas “ofensas” ¡Qué bolas marico!, seguramente dijo más de uno.
Seamos sinceros: nosotros, los venezolanos, nos creemos la tapa del frasco y por tanto el servir a los demás es un acto de caridad que por supuesto el receptor debe agradecer aunque le cueste al precio de una habitación de un hotel cinco estrellas o el pasaje de la camionetica.
Así son las cosas aquí. Y si no te gusta, te vas.

Alejandro Luy
Octubre 2011

Ilustración: Rogelio Chovet

sábado, 8 de octubre de 2011

Limosna


Quien viaja en las camioneticas de Caracas cada día se encuentra a vendedores que ofrecen lápices, libretas, chocolates y otros dulces casi invariablemente a nombre de una asociación que se esfuerza por ayudar a jóvenes drogadictos. Una que otra vez, los vendedores se atreven a confesar motivos absolutamente personales.

Pero también se ha puesto de moda que el medio de transporte público se convierta en espacio para lanzar demandas ante problemas de salud, y de esa manera acopiar dinero para una medicina, un equipo quirúrgico o para la propia operación. Hasta hace poco había sido testigo del discurso de hombres y mujeres con tensión alta, deficiencias visuales, madres de niñas con labios leporinos, y hasta un hombre que sin desparpajo hizo una doble solicitud: por su rótula y una hernia inguinal, que tuvo a bien mostrarnos.

Aun cuando me harta tanta pedidera, entiendo la lógica que subyace: los autores ven en esa estrategia la manera más rápida de solventar sus tristes situaciones.

Pero hace unos pocos días una mujer de unos 40 años, rompió la monotonía de la limosna de la camionetita, cuando bien vestida y maquillada, con una belleza propia de su edad interrumpió - para empezar su discurso - con un "buenas tardes señores pasajeros".

"Quisiera pedirles su atención por un momento", dijo mientras trataba de cubrir a todos con su mirada. "Yo soy una madre divorciada y con tres hijos, que cuenta con un pequeño negocio que permite pagar la deuda del apartamento, el colegio de los muchachos, su alimentación y una o dos salidas al centro comercial al mes. Lo que ganó no me permite otros gastos, mucho menos ahorrar".

"Y se preguntarán", continuó, "¿en que podemos ayudar a esta mujer?. Pues sucede que estoy teniendo un grave problema de autoestima que esta afectando notablemente mi desempeño profesional y mi capacidad de conocer gente y -por supuesto- tener un amante"

"A cada uno de mis hijos los amamanté diligentemente por más de seis meses. En cada oportunidad mis senos brindaron toda la leche necesaria y adquirieron notables volúmenes. Pero una vez finalizado el ciclo, ellos dejaron de ser los senos que tan orgullosa lucía antes de mi primer embarazo. Cada día cuando me los encuentro en el espejo me sorprendo de lo feo que están, y por ello siento miedo en mostrarme desnuda ante un hombre. Desde hace ya dos años -cuando se inició mi divorcio- no he vuelto a tener sexo".

"Por eso quisiera solicitarle su colaboración para pagar la operación que me lleve a colocarme unas buenas tetas de 300 c.c. de siliconas, que me hagan lucir más joven, más bella, más apetecible para los hombres y me permitan reinventar las noches de placer".

Todo eso lo dijo con voz firme y un demostrado optimismo, antes de dar una estocada sorprendente a quienes la mirábamos atentos: "¡esto es lo que quiero cambiar!" y acto seguido abrió su camisa e hizo aparecer unos senos planchaos, caídos y desproporcionados; unas tetas horrorosas.

Hombres y mujeres sacaron sus carteras. Yo puse 20 mil bolos.

Publicado en El Mundo. el 23 de septiembre de 2004

Ilustración Rogelio Chovet

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Censo en el salón de fiestas? ¡Olvídenlo!


Muy temprano en la mañana entré en estado de alerta cuando esto leí en la prensa del domingo 4 de septiembre:
“El miedo a la inseguridad no está en las preguntas del censo 2011. Sin embargo, Janeth Maldonado, miembro de la junta de condominio del edificio San Francisco, en Caurimare, conoce la respuesta de sus vecinos ante el auge delictivo en la ciudad.
“Tememos a la delincuencia; ya se nos hace difícil abrir las puertas. Por eso sentimos alivio al escuchar a Elías Eljuri, presidente del Instituto Nacional de Estadística, quien asegura que no es obligatoria la entrada de los empadronadores al hogar.
Decidimos utilizar el salón de fiesta para llevar a cabo la consulta”, explicó.”

Yo de verdad espero que los miembros de la Junta de Condominio del edificio donde vivo, así como varios furibundos vecinos, no hayan leído la noticia o que lo de haberlo hecho haya sido sin café en las venas. Porque en mi edificio vive gente de varias nacionalidades que tienen los defectos propios de la gente de todas las nacionalidades, es decir las de todos los seres humanos, a saber: 1. les encanta copiar cualquier idea sin saber pa´ qué sirve, 2. creen que su idea, que es una idea copiada, es tan buena que asumen que a todos les debe gustar, 3. a cuenta de presidir algo – en este caso la Junta de Condominio – inmediatamente deciden por todos, y, posiblemente el más importante para esta circunstancia, 4. no saben guardar un secreto.
Pero como sé que mi deseo no se cumplió y que a estas horas la Junta de Condominio debe estar redactando el papel que va a pegar en la cartelera anunciando los horarios en los que los empadronadores estarán sentados en el salón de fiesta esperando a los vecinos, me he puesto alerta para evitar este “retrato de grupo”.
Porque, una vaina es que un joven, contratado por el INE te pregunte el nivel y las fuentes de tus ingresos, para convertirlos en una estadística y otra muy diferente es que la vecina del piso 10 - que vive dándole correazos y peleando con su hijo de 9 años – use la información como tema de conversación con sus amigas del edificio y la conserje.
Que el gobierno sepa que voy a clínicas, tengo seguro privado, contamos con lavadora y calentador del agua, es menos peligroso que sea conocido por la mujer del 7-B, que se la pasa en el pasillo de entrada hablando con el desempleado de 6-C, y con la gorda del 9-D.
Me puedo imaginar a las amargadas madre e hija que viven en el primer piso, riéndose en el ascensor después de que yo me declare “blanco”, o el gordito del 4-A tratando de entender porque yo dije al empadronador que “aquí viven dos familias, una está conformada por mis hijas y mi hijo que tienen a esta casa como hotel”.
Así, empadronarse en el salón de fiestas es un ejercicio muy peligroso ya que tu información la compartirás con un desconocido – el empadronador – y muchos “conocidos” que diariamente te ven salir y entrar de tu casa.
Si ya sabemos que los empadronadores tienen su gorrita, su chaleco con la identificación bien expuesta, y que no tenemos porque dejarles entrar a la casa, para qué carajo tenemos que hacer una merienda en el salón de fiestas para responder la encuesta del censo. ¿Qué necesidad tenemos de copiarnos de la gente de Caurimare?
Así que, por encontrarlo menos peligroso, prefiero ser solo una estadística para el gobierno que una fuente de información para mis querid@s vecin@s. Para el salón de fiestas no voy ni que pongan ron, vino tinto, empanada gallega y tequeños.

Alejandro Luy
Septiembre 5, 2011

Foto: La cartelera del edificio donde vivo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Allí viene el censo


Como usted debe saber – o debería – el 1 de septiembre empieza en Venezuela el Censo de 2011, que tiene varias diferencias con las anteriores jornadas. En primer lugar, durará 3 meses. Hasta hace 11 años el censo se hacía en un día, durante la jornada de domingo de “toque de queda”.
Pero hay otras notables diferencias que tienen que ver con nuestros tiempos; los tiempos de Venezuela. Por ejemplo, ya los empadronadores no cargarán un paquete de encuestas impresas, sino que contarán con un dispositivo electrónico, casi un smart phone, que hará que los datos se almacenen y transmitan más rápidamente. Debido a la inseguridad, que todos sabemos que no existe pero que la mayoría de la población percibe, ya la campaña no habla de “ábrele las puertas al censo”, como rezaba en 1990, sino que informa que los encuestadores estarán perfectamente identificados, que habrá un número de teléfono para verificar sus datos y que – aunque suene insensible – usted no tiene que abrir la puerta ni para darle agua.
Finalmente, la mayor de las diferencias, es que ahora el censo constituye un motivo de desconfianza en este país. Lo que siempre había sido advertido como un trabajo técnico, hoy es medido con la sospecha de ser un hijo de la Lista Tascón, inefable instrumento que ha servido para la segregación “discreta” y la exclusión en un país donde el gobierno se jacta de inclusivo. Como dice el dicho “el que le pica macagua, le coge miedo al bejuco”.
Afortunadamente, el señor Elias Eljuri, Presidente del Instituto Nacional de Estadística, y su equipo han entendido esa triste realidad de nuestra reciente historia y se ha esforzado por despolitizar y neutralizar un proceso que debería ser trivial en un país civilizado. Por eso no me sorprendió, o lo hizo gratamente, que Eljuri y el Coordinador del Censo, Luis Gerónimo Reyes, fueron el lunes 29 a un programa en Globovisión, canal al cual ningún funcionario público del PSUV puede dar una declaración y mucho menos invitar a alguna rueda de prensa, para hablar del proceso.
Ahora, antes de esta comparecencia del INE a Globovisión, ya yo había decidido recibir al censo y responder a sus preguntas. Total, hay que ser bien pendejo para pensar que el Gobierno no sabe exactamente todo acerca de ti. Cruzando la información de la declaración de impuesto, RIF, CADIVI, registros públicos, Seguro Social, movimiento migratorio, y la de sus deudas y cuentas, y – por supuesto – la Lista Tascón, lo único que quizás no sabe el gobierno es su tipo de sangre. El mío es O Rh+.
Pero en la entrevista del INE en Globovisión dijeron una cosa que para mí es clave: nadie va preso por no responder al censo, por tanto la obligación es moral. Además el organismo ha informado que obtener la respuesta al 80% de las preguntas es suficiente para el fin último del censo, como es la elaboración de programas y políticas públicas.
Con lo anterior, procedí a revisar la encuesta y al menos una de las ocho decenas de preguntas no voy a contestar: la pregunta siete de la sección V, que indaga si el encuestado es negro, afro descendiente, moreno, blanco y otra. Debo aclarar que no se trata de que me disguste la pregunta o que la considero inútil en un país que hasta ahora he percibido mestizo y mayoritariamente no racista. Lo que sucede es que la encuentro muy difícil, y ya le explico por qué.
Mis antepasados Luy fueron dos canarios, que llegaron y se enamoraron de dos hermanas, las Urbano, que – según palabras de mi papá - “eran dos negritas” dueñas de los terrenos donde ahora está el aeropuerto. Mis tatara abuelos eran Manuel Luy e Isidora Urbano, un blanco y una negra, y uno de sus hijos fue el abuelo de mi papá, Simón, a quien siempre mi mamá y sus amigos lo han llamado “el negro”. Mi abuela por parte de padre era de origen español, mientras que mi abuela y mi abuelo por parte de madre eran blancos zulianos. Podría pensar que yo debería ser blanco, pero viendo a mi amiga Mary, eso es imposible. Blanca ella, Carolina, Daniela, Tina, entre otras. Entonces soy moreno, pero cuando me comparo creo que esa es una denominación para mi amigo Carlos. Mis amigas Cristina y Liz, lucen “afro descendientes” pero no “negras”, aunque yo siempre las llamé con cariño “negritas”. Total que la cosa no me cuadra y me genera esta indefinición.
También está la opción de “otra”, pero ¿cuál? Evidentemente aquí le faltó a los técnicos del INE una gama más amplia de opciones; algo así como una paleta equivalente a la que usamos para el café los venezolanos: tetero, café con leche claro, café con leche, café con leche oscuro, marrón claro, marrón, marrón oscuro, guayoyo y negro, a saber.
En conclusión, desde ya advierto a mi encuestador que no se lo tome a mal cuando, llegada la pregunta siete de la sección V, mi respuesta sea: paso.


Alejandro Luy
29 de agosto de 2011

Ilustración:Rogelio Chovet

miércoles, 24 de agosto de 2011

Me fui a la playa (después de mucho tiempo)


Me fui a la playa y apenas llegué, quienes estaban en la arena me bautizaron “el resplandor”.
Me fui a la playa y casi me hospitalizan: nadie sano podía tener ese extraño color en la piel.
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y un coleccionista me ofreció 200 bolívares por mis flotadores de Picachú.
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y entendí la felicidad de mi amigo Tulio de Barinas el primer día que vio al mar, a una edad cercana a los 30 años.
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y me enteré de la invención del bikini.
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y pedí una cerveza Cardenal, y la mujer del kiosko exclamó: ¡se te cayó la cédula!
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y me di cuenta que ya mis hijas no llevan tobitos para hacer castillos de arena.
Me fui a la playa, después de mucho tiempo, y pude terminar de leer el libro que había empezado la vez anterior: Cien años de soledad.
Me fui a la playa, y cuando regresé me di cuenta de que venezolano/a que se precie tiene un álbum de fotos en el facebook que se llama “Arenita Playita”.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Sobreviví


"El avión, piloteado por un dominicano, se aproximaba al aeropuerto de Maiquetía pero, inexplicablemente, bajó su tren de aterrizaje y procedió a intentar posarse sobre la Avenida Catia La Mar. Sus ruedas llegaron a tocar el piso y, sin colisionar con ninguna estructura o vehículo, volvió a despegar para continuar un zigzagueo entre edificaciones alrededor del aeropuerto. Mientras, los pasajeros escuchaban la conversación del piloto con la torre de control y temían un desenlace fatal. Finalmente el avión aterrizó atravesando las pistas de manera poco habitual, y terminó deteniéndose ante un hangar."
Eso lo soñé dos días después de haber entregado el proyecto de grado (la tesis) de la Maestría en Gerencia Ambiental y por ese motivo lo tomé como una premonición, una señal que decía: sobreviví.
Porque, desde que escribí "Estudiar a los 46...qué necesidad hay de eso", yo sabía que el trayecto entre el inicio y el fin de la maestría no sería un viaje de rutina. Al menos se parecería a varios traslados vividos en estos 22 meses hacia Bogotá: algunas turbulencias, una vez cerrado El Dorado por lluvia y desviado para Medellín, un aterrizaje abortado y varias veces sentado en el asiento del medio, con un par de gordos al lado.
Sería penoso describir cada momento intenso con profesores y monitores, equipos de trabajo, entre otras cosas porque daría la impresión de que no disfrute de manera proporcional a todos los stakeholders antes mencionados. Quid pro quo.
Seis días después del sueño (¿por qué no le llamo pesadilla?) recibí, en primer lugar, un correo grupal con un impersonal "felicitaciones a todos" y luego otro con una tabla contentiva de la nota final del proyecto de grado, que confirmaba el presentimiento.
Pero el paralelismo entre la alucinación y la maestría llegó hasta el punto final de la historia. Así como milagrosamente el avión logró aterrizar y estacionarse, para mí fue un prodigio la aprobación del proyecto de grado, el último paso para la salvación de la maestría. No fue lo mismo para mis compañeras y compañeros, cuya inteligencia y capacidades “nérdicas” no pueden ser equiparadas a las de un tipo que llaman “Alejo”. Ell@s tuvieron un aterrizaje seguro.
Dicen que quien sobrevive a un accidente o desastre aprende a valorar la vida y siempre quedan con cierto temor a tomar el mismo riesgo. Por tanto, no esperen por ahora verme sentado en un aula de clase. Eso se los dejo a Caro K, Juanita y a José Agustín, quienes seguro ya están escogiendo el doctorado a cursar o, peor, acaban de pagar la matrícula del primer semestre.

Alejandro Luy – Agosto 2011

domingo, 7 de febrero de 2010

La mujer después del amor


Oona Delgado y Alejandro Luy
Lo primero que debemos declarar es que pensamos que este artículo es un servicio público para las mujeres, el cual presentamos gratis y sin ánimo de drama, a fin de que conozcan el camino que están transitando. Si no hablamos de pasado, es decir “camino transitado”, es porque sabemos que difícilmente una mujer deja este camino una vez que lo ha tomado. Suena duro, pero “nunca es triste la verdad, lo que no tiene remedio”.
Para poder expresar claramente la visión de cada uno de nosotros, las frases antecedidas por OD, pertenecen a Oona, mientras que las AL, a Alejandro.
OD: Para poder entender cada fase hay que meterse en el contexto. Sea como sea que se dio la relación, cómo se desarrolló o cómo terminó (aunque fuera una cosa de 2 semanas o de 5 años), eres ceniza y el auto-compromiso es volverse Ave Fenix, para ti misma, para los demás, pero sobretodo para él. Al final quieres brillar para ti pero también para dolerle a él.
AL: De esto hay que entender que en el fondo usted, después del amor, no es nada si no piensa en él, para bien o para mal.
Fase 1: Aceptación y resignación.
OD: Duele demasiado, duele tanto que duele respirar. No entiendes cómo todo se complicó. Tu eras feliz y hoy despertaste y ya no. Así de simple. Un mal día. ¡¡Mierda volvió a pasar!!.
Casi que de manera inmediata, surge la segunda reacción “por algo está pasando esto y gracias a Dios pude vivirlo… estoy bien y debo sacarle el jugo a este momento, lo positivo y poco a poco este dolor va a pasar”.
Luego te preguntas ¿cómo puedo enfrentar este dolor?.
AL: Aun cuando acaba de suceder el hecho, y usted debería estar devastada, posiblemente esta sea la única etapa en la cual aun exista eso que llaman “auto-estima”.
Fase 2: Repasar el pasado.
OD: ¿Qué dije?. Será que dije algo, pero, ¿qué fue?. ¿Qué hice?. Estaba todo bien; yo era feliz y el también. Será por reclamar por la amiga, la madre, la hermana o esa noche que no quise ceder. Pronto pasará, se que pasará.
Mis amigas me llaman y tratan de consolarme. Pero es que ellas no me comprenden. No están en mi lugar. No tienen idea de cómo duele y cuánto aposté a esta relación y todo mi esfuerzo. Aún no lo entiendo, tenemos una conexión tan especial… nadie la puede igualar. El debe entender en cualquier momento en que soy yo, solo yo su amor.
AL: como verá, usted no ha entendido que le cerraron las puertas. Piensa que todo fue un mal entendido.
Fase 3: ¡¡¡No más!!!
OD: Debo quitarlo del Facebook y del msn, pero… aún no eliminarlo porque si el aún siente algo por mi tal vez piense que yo no quiero verlo ni en pintura y eso no es así. Yo sigo creyendo que podemos funcionar.
¡Ay¡ pero él se ve tan bien en el Facebook. No ha puesto ni un mensaje de sentimiento, de lejanía. Sus fotos con los amigos este fin de semana y la familia son tan, tan… coño se ven normales. El está feliz. Gracias a Dios le está yendo bien. Le deseo todo el bien del universo, él se lo merece. Esto pasará. Es duro para ambos pero yo se que pasará. ¡¡¡Dios, debo dejar de chequear su perfil!!!.
¿Quién es esta mujer que le ha estado escribiendo?... mira hay mensajes desde hace tiempo. ¿Quién será esta?. Verga, es bonita. Déjame entrar en su perfil.
AL: sin comentarios.
Fase 4: Combustión interna y externa.
OD: ¡El coño de su madre!... ¡¡¡hijo de puta!!!... Dime, qué se cree este guevón. ¿Ah?. Es decir, yo fui su jueguito, su tente en pie. ¡La banca pues!. Ha pasado tiempo y nada. Ni una puntica por el FB, por el chat, nada. Ah..pero cuando quería alimentarse de la gata ahí sí carajo. Ahí siii… mensajitos por chat, sms a toda hora.
Mierda, cómo extraño sus mensajitos en la mañana al levantarme. Pero todo fue falso, una gran mentira, nada. Aquí la que amaba y quería era yo y el muchas gracias por tus servicios mi amor.
No, no, debo estar exagerando porque sino si él no hubiera sentido nada por mí, no me hubiera presentado a su mamá y a sus amigos, ¿verdad?
Ah! Pero la pajúa esa le sigue escribiendo en el muro pa’ que todos lo vean y mira lo que pone. ¡¡¡El coño de su madre!!! Yo sabía que tenía que haber otra metiéndosele por los ojos, es que esto me parecía raro.
Coño la caraja esta explotada. Pero no, no, no mi amorrrr, pero a los talones a mi no me llega que va!!.
AL: en esta fase aparece la comparación obligatoria de usted con la otra. Para las mujeres siempre las otras son más feas, están en peor forma, e incluso mucho más brutas y bobas que usted. No siempre eso es así. Es más, pocas veces eso es así.
Fase 5: La evolución.
OD: ¡Que pendeja he sido! No pierdo más tiempo. Me voy a poner a hacer ejercicio, leí en una revista que eso es lo más recomendable para salir de rupturas y depres. Además le voy a dar el 100% a mi trabajo eso si es importante.
Nada de hombres por un buen rato me voy a quedar tranquilita. Como me dicen todos, el amor solo llega pero yo ahora me quedo sola por un rato.
AL: las acciones en esta fase son equivalentes a comer caramelos cuando se está dejando el cigarrillo. Y tienen los mismos resultados. No funcionan.
Fase 6: Salir de la madriguera.
OD: Ok, acepte salir con las muchachas al cine, a cenar, a la piscina y para un pub. Yo no me voy a quedar aquí toda la vida, ¿qué pasa? La vida continúa. Soy demasiado valiosa para él y para cualquier otro que lo que quiera es un jueguito.
Ay, ami debo confesar que tengo ganas de echar uno. Dios, eso si era candela. Bueno, pero debo estar cociente de que eso no pasará otra vez. Además nada de hombres.
AL: Ja ja ja. Perdón. Sin comentarios.
Fase 7: Resurrección.
OD: ¡Marica!, ¿dónde estabas? Conocí a un tipo. Chama, cuando lo vi fue el corrientazo pues. Hay unas cositas ahí que no me gustan mucho pero… Tienes que verlo es mortal. Me pidió el número. No sé, tal vez salgamos, qué se yo. Comparado con la rata sucia esa le lleva una morena. Aunque ami, aún lo extraño. Pero no… es ver hacia adelante.
No me voy a emocionar con este. Si se da algo bien, chévere. Pero hasta ahí.
AL: Debido al alto grado de desespero con el que se llega a esta etapa, es previsible que el tipo sea horrendo y bobo, pero ella es incapaz de notarlo porque sus sensores están atrofiados.
Fase 8: Houston…tenemos un problema.
OD: ¡Que lindo es! Me llama, y a cada rato un sms. Me agregó a toda vaina, hasta el twitter que casi no uso.
Ya hemos salido un par de veces. No aún no se cómo besa pero… uff tiene pinta que es de lo mejor. !Como huele! mmm.
Aún me duele lo del perro ese, pero yo me dije: la vida debe continuar, además todo el mundo me dice que todos los hombres no son iguales. De pronto este no lo es. Hay que arriesgarse. Mierda, ¿será que me estoy enamorando de este tipo?.
AL: En esta fase puede ocurrir una horizontalización de la relación, lo cual no evitará llegar a la próxima fase.
Fase 9: The same old song.
OD: Ami, ¿dónde estabas?. ¡Marica, me quiero morir! ¿Sabes lo que paso con el tipo?. ¿Puedes creerlooooo?.
AL: Ufffffff
Fase 10: El pasado ya pasó.
OD: No chama que va. ¡Yo si, nojoda!. Los tengo ahí a los dos, en el msn y el Facebook. Para que vean cómo estoy. Que vean de lo que se perdieron.
Cuerda de patanes.
AL: Regresar a la Fase 1.

Recomendamos escuchar a Fito Páez, El amor después del amor

sábado, 26 de diciembre de 2009

Tres historias de princesas y sapos


Historia Nº 1.
Parte de la historia tradicional, la mil veces escuchada, la que dio origen a todo. Una bruja hechiza a un príncipe y lo convierte en sapo. Sólo un beso de amor podría revertir tal maleficio. Ya no me acuerdo como, pero una joven mujer se entera del cuento, consigue su sapo, lo besa y luego obtiene su príncipe. Allí queda la historia oficial. Luego se ha sabido que el príncipe y la princesa no tuvieron lo que se llama un final muy feliz. El engordó y apoyado en sus riquezas se volvió patán y mujeriego. Ella por su parte, también se hizo vieja, y frígida y gorda. Pero a nadie le interesó esa parte de la historia. El fracaso no tiene cabida en los cuentos de hadas.
Historia Nº 2.
Debió nacer de manos de un de esos cuenta cuentos que interpretaron como su principal función cambiar las fábulas hasta ahora oídas, es decir, hacer cuentos reaccionarios, que poco a poco se volvieron tan predecibles como los que estos buscaban sustituir. Pues esta vez la princesa, escuchó la historia del sapo que realmente era un príncipe embrujado y procedió a besarlo. Pero el maleficio fue mal entendido. Al ella poner sus labios en la fría piel del batracio, en un instante se convirtió en sapa, o sapo hembra, porque las ranas son otra cosa. De allí en adelante, su vida se limitó a un pantano, a sentir el abrazo que la estimularía a depositar sus huevos para que, en el agua, fueran fertilizados por la pareja del momento. No hubo castillos rosados, sólo pura y simple biología reproductiva.
Historia Nº 3.
Ella besó un sapo por pura curiosidad de saber lo que sintió aquella princesa. No esperaba cambio alguno en la anatomía del anuro. Al hacerlo, aquella fría y rugosa piel le causó un grato escalofrío en toda su mamífera piel. Sintió en ese momento el goce que nunca le había proporcionado un hombre, con sus caricias torpes y sus babosos besos. Y así fue buscando y besando sapos; animales que se convirtieron en fetiche. Ahora ella, a diferencia de las otras, besa sapos para darse placer.
Alejandro Luy
© Nojile. 4 de febrero de 2006.

Ilustración: Rogelio Chovet

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Como el mentol chino


Si existe algo infalible contra cualquier dolencia o enfermedad es ese producto genérico denominado mentol chino. Recuerdo que cuando no existía el TV Market en Venezuela en todas las camioneticas de Caracas uno se encontraba un señor - generalmente nacido fuera de nuestras fronteras - que ofrecía el producto de la cajita de latón roja con letras negras.

Golpes, mentol chino, dolor muscular, mentol chino, congestión nasal, mentol chino, barros y espinillas, mentol chino, para hemorroides, juanete, pie de atleta, sarpullidos, culebrilla, pecho trancado, orzuelo, herpes, estrías, dolores de cabeza, estaba el mentol chino. Además era baratísimo. Lo único comparable, hasta ahora, con el mentol chino es la crema cero para atender el culito irritado y la pañalitis de los bebé.

Y digo hasta ahora porque si usted se lee la exposición de motivos del Decreto con rango, valor y fuerza de Ley de Metrología, mediante el cual Venezuela resta 30 minutos a su hora oficial a partir del próximo domingo 9 de diciembre, se dará cuenta de que esto será tan beneficioso para la calidad de vida de los venezolanos (si, también para las venezolanas) como el mentol chino. "Con el cambio de huso horario se busca lograr que la actividad diaria de la población inicie con la luz solar para un mejor aprovechamiento de esta energía en su desenvolvimiento en los ámbitos de salud, orgánicos, funcionales, intelectuales, productivos y ecológicos y alcanzar menores situaciones de riesgo y accidentes asociados a la oscuridad, así como disponer de más tiempo con la luz del sol para la convivencia familiar, social y recreativa", dice el decreto.

Continua la exposición de motivos sentenciando, "Asimismo, el establecimiento de esta medida debería traducirse en un ahorro considerable de energía eléctrica, reducción de gasto de combustibles asociados a la generación de esa energía, así como reducción de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, lo cual deberá repercutir en una disminución importante de la contaminación ambiental y el ahorro de recursos económicos del Estado venezolano, ya que por consiguiente, habría una menor inversión en plantas de generación de energía".

Ya que entre los motivos hay algunos condicionales ("debería traducirse", "deberá repercutir"), seguramente habrá otros beneficios inimaginables. Supongo que para algunos algo bueno tendrá el hecho de que ahora a las seis de la tarde estará tan oscuro como antes a las seis y treinta o que pasemos más horas a oscuritas en la cama. Deberían haber más besos y más caricias. Así que lo felicito. Con este retraso usted deberá ser ahora más feliz.

Alejandro Luy

7 de noviembre de 2007

domingo, 6 de diciembre de 2009

Estudiar a los 46...qué necesidad hay de eso

Hay que decirlo de entrada con este oxímoron: es una consciente inconsciencia ponerse a estudiar después de 21 años de graduado. Cuando yo me convertí en un licenciado en biología después de 7 años de “estudio”, que en su momento representaba más del 40% de mi vida, quedé convencido de que no quería volver a colocar mis nalgas durante 8 horas en un pupitre de madera. “No mano, si de aquí en adelante uno va a tener que calarse algo, que al menos le paguen…lo mejor posible”, me dije.
No sé si fue la crisis de la mitad de los 40, la invitación de mi amigo Luis Aníbal o las ganas de respirar fuera de Venezuela, lo que finalmente me llevó a optar por estudiar una Maestría en Gerencia Ambiental en Bogotá, bajo un esquema “semi-presencial”, con beca de la Fundación Moore.
La vaina se veía de pinga. Tanto así que, luego de convencerme a mí mismo, escribí, para optar a la maestría y a la beca, cosas tan bellas como “mi interés es poseer nuevos aprendizajes, dar teoría a lo que he venido realizando de manera empírica en el área gerencial y conocer experiencias de personas similares de Colombia, Ecuador, Bolivia o Perú ”. Eso se lo reiteré al Dr. Rodríguez cuando me entrevistó por teléfono y a mis compañeros el día de la presentación.
Una vez aceptado, sólo se trataba de viajar una vez al mes, escuchar a los profesores, hacer las tareas y encaminarse por esta rutina poco perniciosa durante unos 22 meses. Los primeros 4 meses me hacen concluir que, sin duda alguna, mis suposiciones estaban erradas.
Es verdad, los pupitres, al menos en la Universidad de los Andes, no son de madera. Las sillas son hasta cómodas…las primeras 4 horas. Es verdad también que uno tiene “el tinto”, el agua y distintas variedad de té dentro del salón para hacer más llevadero el estudio.
Pero también están las cosas que en 1988 me habían convencido para alejarme de las aulas. Para empezar los profesores, que naturalmente nos dan sus conocimientos pero que pretenden que uno llegue a parecérseles – profesionalmente hablando - luego de escucharles por unas horas que no suman 5 días. Claro que para ello uno tiene que leerse en un cuatrimestre todo lo que ellos se han leído en 20 años.
Por supuesto que asociado a lo anterior están las calificaciones, que aquí van de 1 a 5. Enfrentarme nuevamente a este panorama, me ha hecho reivindicar nuestra máxima de bachillerato: “10 es nota, lo demás es lujo”. De esta manera queda claro que no deben imaginarme Summa Cum Laude: 3.5 como promedio y va que chuta.
Asociado a las materias y a los profesores está lo que se denomina la “plataforma tecnológica de apoyo al estudiante” que en nuestro caso se llama SICUA PLUS, pero que cuya mejor denominación podría ser “el agujero negro”. Entrar allí es ingresar a la dimensión desconocida. Yo hasta he llegado a pensar que realmente el SICUA PLUS es como el Gran Hermano de George Orwell, no existe, pero con este artilugio la Universidad de los Andes y los profesores nos mantienen aferrados a la maestría y subyugados por ella.
Yo he pedido a la coordinación de la Maestría que por lo menos permita colgar fotos en el SICUA PLUS para que se haga agradable como facebook. Podría entonces llamarse “SICUABOOK”.
Luego están las y los compañeros de clases, quienes tienen la particularidad de que no son un@s pendejos, que trabajan igual que uno, que están tan ocupados como uno y que también están dispuestos a desaparecerse, y hacerse pendejas y pendejos a la hora de los trabajos en equipo…igual que uno.
A diferencia de mis años de pregrado, el nivel de compromiso hace que las justificaciones sean más elaboradas e importantes: “es que estaba acompañando al Presidente de la Compañía en una presentación que debía hacer ante el ministro….”, “estamos en la actualidad organizando un Plan estratégico a 5 años que requiere el concurso de 5 unidades de negocio …” o “ para mi asistencia a Copenhague a la Cumbre de Cambio climático necesito negociar con el Canciller..”. ¡ Coño!
Frente a eso como uno puede defenderse; cómo le dices a Mauricio “marica el domingo no puedo hacer contigo lo de negociación porque tengo que llevar al carajito a jugar en el parque”, o le escribes a Janet. “vieja tengo que atender a mi mamá esta noche y no puedo averiguar más sobre la tarea de desechos sólidos”. De verdad que a mí me da vergüenza esbozar mis más mundanos argumentos, como ser el Gerente general de una organización no gubernamental con 5 programas y 17 personas. Como dicen los gringos: ¡peanuts!. En otras palabras me siento amilanado rodeado de tanto cuarto bate. (Nota: nótese como ya se ha empezado a internalizar el lenguaje coloquial bogotano en este servidor).
Pero sería injusto si no hablara de las cosas buenas. Y una de ella es sin duda es la cofradía de jodedores que ya se ha formado, con quienes ya se están elaborando – utilizando para ello algunos de los aprendizajes adquiridos en la carrera y los aportados por el cromosoma Y – algunos rankings de los cuáles no estoy autorizado a dar más detalles porque quizás estos puedan convertirse en alguna tesis de los involucrados.
Además, por supuesto, están las mujeres relacionadas con los rankings antes mencionados y que no sólo son brillantes en clase sino cuando bailan reagetón.
Así todo he sobrevivido al Módulo I, confiado en que los otros serán peores, pero que en algún momento se verá la luz al final del túnel. Sólo espero que esa luz no sea la de un tren que está entrando por el otro lado.

Alejandro Luy
6 de diciembre de 2009

viernes, 17 de julio de 2009

Vender pantaletas


Hoy me atrevo a confesarles algo que decidí ya hace muchos años atrás, y he compartido con algunas pocas personas: yo me voy a dedicar a vender pantaletas.
El motivo básico es que la venta de pantaletas posiblemente sea una de las actividades que implica menos interacción con los seres humanos, y por tanto de las que generan menos conflictos.
Porque estoy seguro de que usted al igual que yo estará de acuerdo que lo peor de trabajar con o para las personas, son las personas. Llámelo jefe, empleado, aliado, patrocinante, funcionario, compañer@ de trabajo, usuarios, proveedores, conserjes, ascensorista o secretaria, cualquier de ellos, y muchos más provocan durante toda nuestra vida laboral una inmensa pérdida de energía.
Los peores estados emocionales, durante nuestra vida útil están asociados a estas relaciones tanto con gente que vemos esporádicamente o incluso una vez en la vida, como con la masa que es parte de nuestra rutina diaria por muchos años.
Se estará preguntando ¿cómo la venta de pantaletas liquida esta situación? En primer lugar la compra de pantaletas es un acto imprescindible de la vida de cualquier mujer. Incluso, aquellas mujeres que no usan pantaletas, al menos deben tener algunas para aquellos días en "que se sienten más mujer", y si no tendrá que comprarla cuando sea vieja, o cuando tenga hija. Pero también el hombre compra pantaletas, y aunque no constituye para él un gesto imprescindible, es una buena carta bajo la manga. Por algo Victoria Secret tiene a las mejores modelos en sus pasarelas vestidas con ropa interior. Así que los vendedores de pantaletas tienen garantizada la demanda.
El otro asunto acerca de las pantaletas es que en el proceso de selección son escasos los momentos en que se le solicita alguna opinión al vendedor. Quien vaya a comprar una chaqueta, suele probársela y el vendedor hará comentarios sobre la caída en los hombros o el largo de de la manga. Si se trata de una blusa, recibirá recomendaciones sobre el color más apropiado. Pero con la pantaleta, la compradora mira el modelo, siente la tela, analiza el color o el dibujo, fantasea (si es que aun fantasea) en torno al momento de su uso, pero no buscará ninguna opinión. Si ella acierta o se equivoca, es por su propia decisión, y por tanto nunca podrá culparnos.
El tercer aspecto, y el más relevante para mi preocupación sobre las interacciones con la gente, viene dado por una característica que no se da con otro tipo de ropa, y que solo comparte con los interiores o calzoncillos: una vez pagada la prenda, la gente ya no puede hacer reclamo sobre la misma. No se aceptan devoluciones, es el letrero común en todas las pantaleterías. Si el adminículo no le sienta bien a usted, su hija, su esposa o su amante, puede procedérselo a regalárselo a otra o utilizarlo para limpiar los zapatos, pero no puede volver a mi tienda a exigirme un cambio, ante lo cual yo deba interactuar para entenderlo, buscar una nueva prenda, hacer la devolución y cuadrar las cuentas para que el SENIAT no me multe.
A lo sumo, si la pantaleta no sirve, el comprador invitado a regresar para llevarse el mismo aparejo femenino en una talla más grande o más pequeño, o para escoger un cachetero en vez de un hilo dental, o viceversa, según sea el caso.

Vender pantaletas y vivir frente al mar, he allí mi retiro.

sábado, 30 de mayo de 2009

Trabajando para el PRISMUA


En mi trabajo como experto son innumerables las veces que me a tocado corregir las carencias de estrategias y la falta de diseño de planes de comunicación de programas bien diseñados pero que - al no ser explicados - generan confusión, desasosiego y hasta rabia en los beneficiarios.
En otras palabras las empresas diseñan cosas "burda de finas" pero la gente no las comprende porque no se las han explicado.
Ese es el caso que me toca hoy y que se llama "Programa Intregral de Salud del Metro para los Usuarios Atentos (PRISMUA)", el cual está conformado por un conjunto de acciones que mejorará la salud de quien ande en andenes y trenes, sin costo adicional al boleto.

¿La razón de mi participación? Bueno la gente está pensando que las escaleras mecánicas fuera de funcionamiento en todas las líneas y casi todas las estaciones junto con la elevada densidad de pasajeros en trenes y andenes es consecuencia de un mal funcionamiento del sistema, porque no saben que todo ello forma parte del PRISMUA.

Es mi trabajo desarrollar los mecanismos para explicar que las "fallas" de las escaleras mecánicas, que evidentemente no existen (las fallas, no las escaleras), son parte del PRISMUA.

Usando diversos mecanismos yo tengo que lograr que la gente entienda que, dado el poco ejercicio que hace el caraqueño, subir y bajar escaleras, al menos 4 veces al día generará una mejor capacidad pulmonar y cardiovascular, al tiempo que contribirá a desarrollar los músculos de los miembros inferiores.

Adicionalmente, debo hacer entender cómo el hacinamiento dentro de estaciones y trenes, contribuyen con nuestra flexibilidad corporal, la motricidad fina y afina los otolitos y con ello el equilibrio.

Pero el trabajo empezará con algo que por ahora luce como la principal crítica al Metro pero que constituye la mejor parte del programa. Se trata del sauna, práctica que, como dice Wikipedia, genera "efectos beneficiosos sobre el organismo, al liberar, mediante sudorización, que suele ser abundante y rápida, toxinas y activar la circulación sanguínea".

Les confieso que yo asumí este reto no sólo por un asunto de dinero, sino porque va a ser un gran triunfo convencerles de que nuestro sistema masivo no está fallando sino que todo se debe a que la gerencia del Metro se está ocupando de nuestra salud.

sábado, 21 de marzo de 2009

¿Vas a pelá ese boche?


Dicen los viejos y las viejas - que para mi es cualquiera que tenga un año mayor que yo - que pocas veces la vida te da una segunda oportunidad. Y yo que fui formado con un amplio respeto hacia los mayores - y una profunda desconfianza hacia los abogados - no puedo hacer otra cosa que hacerles caso.

Cuando anoche me enteré de que el gobierno declaró desierta la venta del Stanford Bank, porque el único postulante se quedó corto al ofrecer sólo 120 millones de dólares, por algo que vale mínimo 180 millones (!que miserable es la gente hasta para hacer negocios!), me di cuenta que allí se abría una posibilidad.


Claro, pensé en los 150 millones de dólares que no tengo donde ubicar, que prácticamente me están sobrando y me di cuenta de que un banco con una imagen tan linda en dorado y verde podría ser una buena inversión. Pero - me pregunté - cómo lleno la brecha que falta para cubrir el precio de venta.


Y la respuesta está sentada enfrente a estas líneas. Tu, amigo y amiga mia, que no sabes qué hacer con tanto excedente que te ha dejado estos últimos años de feliz vida en Venezuela, y que no ves la necesidad de arriesgar tu dinero en dólares o euros, puedes asociarte en este gran emprendimiento bancario. ¿Vás a pelá ese boche?


Nada más te estoy pidiendo 30 millones de dólares, casi nada pues. Minucias, prácticamente lo que tienes acumulado en las prestaciones sociales de tu trabajo. Además el momento es super adecuado. ¿Adónde va a poner su dinero las miles de empresas que se están creando o creciendo en el país en estos tiempos? ¿Acaso no es propicio captar a los trabajadores venezolanos que no saben cómo administrar sus ahorros?


Entonces, qué te parece la propuesta. Dame una llamadita para ir preparando los papeles antes de que el gobierno llame a una segunda subasta, o alguien se nos adelante y nos quite este manjar de la boca.


Alejandro "El Banquero" Luy

viernes, 13 de marzo de 2009

Venezuela, estado federado


Hace algunos meses atrás, el ilustre Doctor e Internacionalista Gualberto Briceño expuso en estas mismas páginas sus argumentos que justificaban la inclusión de Venezuela como estado libre asociado de los Estados Unidos de América (tesis que usted puede leer en http://www.chovet.com/nojile/briceno/estado.html).
Con ánimo de generar polémica (porque de eso vivimos los mortales) acudo hoy a exponer mi consideración, ante tan distinguido público, sobre porqué debemos convertirnos en un estado federado de Brasil. Si como lo leyó: yo creo que debemos ser brasileños.
Estoy convencido, y es mi labor convencerlos a ustedes en el día de hoy, de que existen innumerables ventajas tanto para los amazónicos como para los venezolanos si logramos fusionar ante el mundo estos dos territorios.
En primer lugar tendríamos una de las empresas petroleras más grande el mundo, la Nueva Petrobras, resultado de la fusión plena de PDVSA y Petrobras. Nos olvidaríamos de la idea de Petrosur, pero ya seríamos miembros del Mercosur. Pero no seríamos solamente un país petrolero. Con la capacidad industrial y el turismo de Brasil, dejaríamos de depender exclusivamente de los precios del petróleo para nuestro desarrollo.
Ambientalmente, este nuevo estado de Brasil – o sea Venezuela – cuya extensión sería menor que la del estado de Pará (que tiene como un 1,2 millones de kilómetros cuadrados), aportaría numerosas especies de plantas y animales únicas de su territorio que habitan en la Cordillera de la Costa, la Península de Paria o los Llanos. Además le daríamos una importante extensión de territorio andino y de mar caribe. Así, el nuevo Brasil, al cual perteneceremos, sería el país con mayor diversidad biológica del planeta.
En materia de políticas públicas, aportaríamos el programa “Muévete por Venezuela” que en adelante se llamaría “Muévete por Brasil” (o su equivalente en portugués). Esto es sumamente importante, porque los antiguos venezolanos tendríamos mayores estímulos para conocer nuestro nuevo país. Ir al Corcovado, a Iguazú, a Florianópolis, a los Carnavales de Río de Janeiro o Salvador de Bahía, sería conocer nuestra riqueza natural y cultural. Por cierto, en los carnavales de Maturín o de Caracas podríamos tener garotas de verdad.
Gracias a esta fusión, finalmente en el país se harían buenas telenovelas, con exteriores durante los 200 capítulos y con protagonistas negras que son negras y no blancas (extra)pasadas por solarios. Carolina Espada escribiría la segunda parte de El Clon, lo cual disfrutaría Isabel, una descendiente de árabes que vive en La Candelaria y que se fascinó por la producción de O Globo. También podría Carolina, con la ayuda de Ana Black y Adriana Villanueva, escribir la novela donde el alcalde de Curitiba, militante del Partido de los Trabajadores, se enamora de una concejala del Partido Socialdemócrata.

En el campo deportivo nos veríamos beneficiados por partida doble. Brasil – con el estado de Venezuela dentro de sus límites - exportaría cada año a decenas de jugadores de baseball a las Grandes Ligas. ¡Quién lo diría! “El brasileño Maglio Ordoñez terminó como líder en cuadrangulares de la liga americana” podría oírse en los próximos años.
Pero, y por si lo anterior fuera poco, se acabaría nuestra preocupación ante el próximo campeonato de fútbol porque – y seguro que coincidirá conmigo - ya estaríamos prácticamente clasificados. Integrarnos a Brasil sería algo así como un ¡pare de sufrir! ante nuestras posibilidades de llegar a Alemania 2006 y – para la felicidad de muchos - no necesitaríamos más el himno de los Caramelos de Cianuro para “torcer” por nuestra “verde amarella”.
Que bòm que Venezuela seja brasileira. Eso e muito legal.


NOTA: ARTÍCULO PUBLICADO EL 4 DE NOVIEBRE DE 2004 EN EL MUNDO.

domingo, 8 de marzo de 2009

Macabristas


De pana que hay países y personas que son macabras. Macabristas los llamaría yo. Personalmente no salgo de mi asombro al pensar que los cuerpos que conformaban la exposición Bodies, alguna vez estuvieron vivos y una vez muertos los llenaron de plástico para que un poco de gente lo fueran a bucear, dinero de por medio.

Es que fueron al menos 35 países, muchos de ellos que uno veía bastante seriecitos, que se metieron a macabristas. Japón, Alemania, China, Estados Unidos (¿cuándo no?), Argentina (¿cómo es posible Cristina?), Brasil (IDEM Lula), México, Puerto Rico, Inglaterra, Corea, Singapur, Austria, Taiwán, Holanda, Bélgica, España, Francia, Panamá, Canada, Italia, Portugal, Republica Checa, Suiza y Australia dejaron entrar a esas carnes sin piel plastificadas.

Pero más macabristas son las personas que llevaron a sus hijos a ver eso.

Yo, que estaba de viaje, llegué formándole un peo a mi mujer y a su primo Milton por haber llevado a mis tiernas hijas y a mi niño a esa exhibición. Ninguno fue capaz de explicarme qué utilidad tiene que ellos vean los efectos del cigarrillo sobre los pulmones, el tamaño de un estómago o la cobertura de las venas y las arterias. Pa´ eso están los libros y las cajetillas de ciigarrillos, que nuncan han visto porque yo no fumo.

Por eso, menos mal que la cerraron. Bien hecho. Que se lleven su perversión a otros lados. O mejor, que decomisen la macabra muestra y la quemen como se hace con la droga.

Y así le poenmos un parao a estos macabristas.


Alejandro Luy

sábado, 20 de diciembre de 2008

Ramos Allup Presidente


Querido niño Jesús:
En primer lugar debo decirte que el título de esta carta, es una solicitud y no una predicción. Y la petición es para ti: yo, que me he portado bien todo el año, te solicito como regalo a Henry Ramos Allup como presidente de la república en el 2006.
Como se que la solicitud puede resultar extraña, y contraviniendo la tradición de las cartas dirigidas a ti, he considerado necesario argumentar mi solicitud, la cual seguramente se convertirá en un deseo mayoritario.
En primer lugar, yo estoy súper convencido de que si Ramos Allup se convierte en presidente, en menos de un año todos los venezolanos empezaremos a añorar al gobierno anterior, es decir al actual, que tanta crítica recibe tanto adentro como afuera del país.
No se si tu corta edad te impide recordar que cada vez que se instala un gobierno empezamos a extrañar al anterior y nos damos cuenta de que no era tan malo como llegamos a pensar. ¡Tu no te imaginas la cantidad de gente que en estos tiempos evoca el gobierno de Caldera e incluso el de CAP II!
Entonces, cuando menos lo esperemos, muchos coincidiremos que eran buenas las misiones, y la política exterior, y la economía, y el petróleo a Cuba, y la gasolina de los pobres de EEUU, y los planes de desarrollo del gobierno actual, que será el gobierno anterior una vez que se monte Ramos Allup.
Si Ramos Allup es presidente (¿o debo decir cuando Ramos Allup sea presidente?), regresarían las romerías blancas que tan divertidas eran, bien en la avenida México o en la avenida Bolívar. Sin tanto formalismo como los actuales mega mercales, se harían dos o tres veces al año, siendo la más relevante la que celebremos los 13 de septiembre en la conmemoración del aniversario del partido. Y entonces uno ira a beber cerveza y a ver a los dirigentes sonrientes con sus gorritas blancas. Nada de sacar la cédula, el pasaporte o comprar carne. Cuando mucho a comer pinchos.
Pero también tendríamos fiestas carnestolendas y patronales en absolutamente todos los pueblos donde haya una casa de AD en Venezuela. Es decir tendríamos - como antes - fiestas carnestolendas y patronales en toda Venezuela.
A decir de lo sucedido en los tres últimos gobiernos adecos, es casi seguro que volverían las barraganas, que cumplían tres funciones: "atender" al presidente, hacer chanchullos y - lo más importante - nos darían a los mortales elementos para el chisme y la guasa.
Si Ramos Allup es presidente, con los adecos volverán los copeyanos y entonces volveremos a hablar de la guanabana, ya que en todos la administración pública encontraríamos ministros, vice-ministros, directores, “verdes por fuera pero blancos por dentro”.
Pero te digo que aquí está el principal motivo de esta solicitud, mi querido niño Jesús. En este párrafo te explico, final y muy egoístamente, porqué yo quiero que Ramos Allup sea presidente. Cuando gane Ramos Allup yo podré sentarme nuevamente con todos, absolutamente con todos, mis amigos y familiares, de la A a la Z, en cualquier plaza, esquina, fiesta o botiquín a hablar sobre el presidente y sus ministros, y, sin discrepancias ni molestias, todos juntos expresar a viva voz: ¡este gobierno es una mierda!.
Alejandro Luy
Publicado en el diario El Mundo el 20 de diciembre de 2005.


Ilustración Rogelio Chovet

Carta de un padre al niño Jesús


Querido niño Jesús:
Antes de extenderme en los saludos, lo primero que te pido es que le des urgencia a esta correspondencia, así como hicieron los diputados del bloque del cambio para aprobar la Ley Resorte.
Recibe un cordial saludo de parte de un padre asalariado -o sea yo- del país más septentrional de América del sur, casado y con tres descendientes -dos hembras y un varón- a los cuales tengo que proteger y alimentar. Como tú sabes, por estos tiempo las funciones antes mencionadas significan atender la petición que te hacen a ti de regalos y que religiosamente tú rebotas -quien sabe si irresponsablemente- a los progenitores. Esa situación me parece injusta pero no te asustes que no pretendo emprender una Constituyente navideña a estas alturas del año.
Voy a lo que me trajo hasta estas líneas: esta carta es una solicitud para que me ayudes al menos un poco ante la reiterada petición para el 24 en la noche, que cada año se hace más compleja gracias al bombardeo de propagandas, que en mi casa llegan tanto por los canales nacionales como los de cable dedicados a la emisión de series infantiles.
No se si lo habrás notado, pero las cartas "al niño Jesús" ya no son cartas. Son escritos tan extensos como una disertación de un filósofo europeo explicando el proceso revolucionario venezolano en el contexto socio-político de latinoamérica. La única diferencia es que los caracteres de nuestros carajitos están destinados a pedir, mientras que los otros, son sólo para hablar paja. Y mientras más piden, más dinero tengo que gastar.
Lo que te solicito es que le escribas al gobierno, para que instaure la I Feria del Juguete Revolucionario, donde nosotros, quienes cumplimos tu labor de entregar los presentes en Noche Buena, podamos adquirirlos a precios solidarios. Si lo pueden hacer con los alimentos en Mercal o en las ferias de Los Próceres, estoy seguro de que el ejecutivo podrá actuar en esta oportunidad de la misma manera.
No se te olvide mencionar, que por "juguete revolucionario" debe entenderse todo aquel que esté mencionado en las cartas de los chamos y chamas, a saber: bates, gorras, guantes, balones, Barbies y sus accesorios en todos los modelos y tamaños, Polly pots, Game boys, Play Stations, patinetas y patines, máquinas para hacer helados, juegos de maquillaje, carros a control remoto, bicicletas, muñequitos de Barnie, Max Steel y Power Rangers, discos de Hilary Duff, Britney Spears o Jessica Simpsom, celulares con cámara incluida, televisores y DVD, entre otros.
Se que pensarás que el pedido es difícil. Es verdad; pero si fuera sencillo no te buscamos. Bastaría hablar con Darío Vivas.
Anda Niño Jesús. Échanos una mano. Mándale una carta pública al Presidente, al Vice-presidente ejecutivo, al Presidente de la Asamblea (según parece es un tal Ameliach y no Gutiérrez que es el encargado permanente), al Ministro de Finanzas, al de Producción y Comercio, al Presidente de PDVSA (ese es importante porque tiene el billete para financiar la feria) y a todo el que a ti se te ocurra. Hazlo vale, para ver si este año los reales me alcanzan para comprarme unos zapatos.
Y no lo vayas a tomar como una amenaza, pero si no lo haces, cuenta con la Constituyente navideña el próximo año para que no sigas engañando a los niños de la patria.
Alejandro Luy
Publicado en El Mundo. el 9 de diciembre de 2002