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domingo, 29 de enero de 2012

El mejor deporte para ver en televisión


Las mujeres viven quejándose de que una de las pocas cosas que hace un hombre es sentarse a ver el futbol o el béisbol. Yo digo que si fuera más perspicaz, el gremio femenino debería estar feliz de que esos sean los deportes más vistos por nosotros.
Mi aseveración se debe a un análisis sencillo. Ambos deportes, si son disfrutados por televisión, es lo mejor que puede hacer un hombre para beneficio de la mujer. En ambos casos, al igual que en el baloncesto, fútbol americano, volleyball, rugby, entre muchos otros la imagen central está dada por un poco de carajos feos, sucios, que de vez en cuando celebran puntos, carreras, cestas, goles y triunfos como los propios carajitos. Golpean sus pechos, se tocan las nalgas, se abrazan tirados en la grama, se suben en caballito. Ante ese espectáculo, y si está segura de que su pareja es heterosexual y madura, usted debería sentirse muy tranquila.
En cambio hay un deporte que, por su bien, las mujeres deberían sentarse a ver con sus parejas: el tenis; el mejor deporte que un hombre puede ver por televisión. Para empezar difícilmente otro deporte practicado por mujeres tenga más horas de televisión que el tenis. Por ello los hombres hemos encontrado un sano entretenimiento al disfrutar las figuras en traje de Nike o Adidas de chicas como María Sharapova, Ana Ivanovic o la recién aparecida Victoria Azarenka. Incluso más de uno debe babearse con las voluptuosidades tenísticas de Serena Williams.
Pero incluso, durante los partidos de tenis de hombres, la pantalla se ha vuelto muy generosa. Fíjese lo que ha sucedido en el Abierto de Australia donde además de los excelentes desempeños de los primeros cuatro del ranking pudimos disfrutar de las hermosas novias de Murray, Nadal y Djokovic.
En la final, luego de cada punto, e independientemente de a quien beneficiara el desenlace, los generosos camarógrafos de ESPN mostraban a la novia de Djokovic y Nadal. Fueron 6 horas de dos mujeres bellísimas, mientras que un par de carajos dejaban el alma y el cuerpo en la cancha. Mientras la rubia Jelena Ristic (en la foto) sufría y se emocionaba con las acciones del serbio, la morena Xisca Perelló hacía lo propio por el español.
Imagino que mis amigos hombres deben estar molestos por haber develado este secreto que desnuda sus verdaderas intenciones cuando hacen el seguimiento diario de los torneos grandes del tenis, en su ramas masculinas y femeninas. A ellos les digo que no se preocupen: hasta donde tengo conocimiento ninguna de las mujeres lee vainas que hablen de deportes, particularmente si son escritas por mí.


Alejandro Luy
29 de enero de 2012

domingo, 1 de junio de 2008

Tenis


I
Hubo un tiempo cuando yo respondía ”Tenis” ante la pregunta ¿qué deporte practica? o su equivalente.
Porque, aunque le cueste creerlo, yo fui un jugador de tenis. Jugador con short con bolsillos, muñequera, bandana, raqueta de madera, pelotas, y admirador de Björn Borg, cuando ni siquiera existía ESPN (léase, más o menos, I-ES-PI-EN). El músculo de mi brazo derecho era significativamente más voluminoso que el izquierdo.
Una prueba de que yo era un jugador de tenis es el estado actual de mis rodillas, que ahora no toleran una subidita a El Ávila todo porque sus meniscos se destrozaron mientas practicaba aquel que alguna vez se llamó el deporte blanco.
Estaría yo en primer año y merodearía los 11 años cuando le pedía a mi papá que me llevara al frontón de la Universidad Central de Venezuela, ese que usted ve a la izquierda tan pronto entra por la entrada Tamanaco, todos los domingos por la mañana.
Y mi papá me llevaba. A partir de allí no me queda duda de que mi padre me quiere mucho. Porque hay que ser un padre abnegado para hacer lo que mi padre hacía. No como yo que sólo llevo a mis hijas y a mi hijo al Parque del Este como tres domingos al año, y después de las 11.
Y entonces me paraba yo frente al monstruo verde, picado por una línea blanca a darle a la pelotita, una y otra y otra vez, hasta que indefectiblemente la mandaba para el otro lado, salía a buscarla o mandaba a mi papá.
Créanme que yo iba mejorando con cada domingo que entrenaba, pero la pared era mi único destino. Como era jugador solitario era difícil encontrar con quien entrar a la cancha. Eventualmente, cuando faltaba alguien en un doble alguien me “invitaba” a jugar. Por supuesto quienes me daban la oportunidad lo hacían con mucha resignación. Un psicólogo me haría ver que – para los fines del juego – mi presencia era sólo un “peor es nada”.
De ese tiempo recuerdo una viejita gringa como de 60 años que jugaba de manera impresionante, y era asidua a las canchas de la UCV y del hotel Caracas Milton (donde a veces me coleaba). Cuando hacía pareja de juego con ella, la mujer devolvía todas las pelotas, y vencía a los adversarios, mientras yo buscaba las pelotas que quedaban en la red y esperaba los ciclos necesarios para hacer el saque. Al menos nadie podía obviarme en ese momento del juego.
Pero yo no me amilanaba y seguía jugando, incluso con mi amigo Raúl en la Plaza de la Iglesia de Pagüita, allí al final de la Avenida Sucre y justo en frente del Palacio de Miraflores. Honestamente creo que ni antes ni después de esa época, alguna persona ha jugado tenis en tan particular terreno.
Imagínese que pensaría hoy la Casa Militar si ve a unos adolescentes cursantes de tercer año practicando tan imperialista deporte en la plaza de Pagüita. No dudarían pensar que es una vaina de la CIA.
II
Pero el tenis me hizo aprender muchas cosas y encaminar mi vida.
Cuando salí del bachillerato y mientras esperaba el cupo de la Universidad, dediqué la mayor parte de mi tiempo a entrenarme en el deporte. Fue allí, compartiendo con Domingo y Raúl que conocía mi primer entrenador, y al mismo tiempo a la primera persona que me estafó.
Porque yo tuve un entrenador, que me decía que calentara los músculos, que me lanzaba pelotas, que me enseñaba como agarrar la raqueta tanto en el forehand como el backhand. Me enseñó como debía colocarme en la cancha, en qué momento debía ir a la malla, y hasta como hacerle perder la paciencia al adversario. Mi entrenador organizaba torneos entre quienes jugábamos en las canchas de La Paz, en el Paraíso.
Y fue mi entrenador el que me ofreció un par de raquetas Wilson por 500 bolívares de los del año 80. De los bolívares de antes del viernes negro. Dos raquetas por un poco más de 100 dólares. Pero eran los tiempos cuando uno no hacía la conversión a dólares.
Yo no se cómo conseguí el dinero pero no se me olvida que debí entregárselo completo a mi entrenador, para el adquirir los benditos implementos. Como a las dos semanas me trajo una de las raquetas, y la otra me la entregaría después.
Pasaba el tiempo y la raqueta no aparecía, hasta que llegó el momento en que tampoco apareció mi entrenador.
Así conocí a mi primer estafador.
III
¿Será por eso que a mi me parece que el tenis es una especie de estafa para la salud?
Todo el mundo sostiene que el deporte es bueno para el cuerpo, pero cada vez que pienso en los meniscos de los tenistas (incluyendo los míos), entre una de sus tantas dolencias, más concluyo que deporte igual a cuerpo sano es una ecuación falsa.
Por ejemplo el otro día estaba viendo a Rafael Nadal, el joven español que tiene como tres años como número 2 del mundo del tenis, cuando lo atendían en plena cancha. El “Matador” (así le dicen) tenía una ampollas que usted sólo puede ver en los pies de un jugador de tenis.
Caminar con unas alpargatas en el llano no causa el daño que hace jugar tenis, aun contando con los zapatos más ergonómicos desarrollados por Nike, marca que auspicia a Nadal.
En el abierto de Roma de este año fueron varios los jugadores que debieron abandonar. Dolores en la espalda, mareos, vómitos en transmisión en vivo y directo de ESPN, fueron algunas de las manifestaciones de lo saludable que son los jugadores de tenis.
Es tan particular el efecto negativo del tenis en la salud que hasta hay una enfermedad propia de la especialidad: “el codo de tenista”. Esto es un producto único.
Usted empieza a entrenarse como tenista y sabrá que se ha empeñado en su entrenamiento cuando sienta un dolor insoportable en la articulación del brazo, que lo mandará a un doctor quien, para que pueda recuperar su salud, le dirá que necesita reposo, es decir no hacer ningún deporte.
Pero lo último que he descubierto es que hay en los tenistas problemas sicológicos, más allá de lo que supone que es estar loco para someterse a tanta tortura llamada deporte, que se evidencia en conductas exageradas de acciones típicas del juego.
Yo la bauticé “Patología Djokovic” en honor a su más claro exponente, el jugador serbio Novak Djokovic. Esta es una enfermad que sufre el jugador pero afecta a sus rivales y a los espectadores.
¿Cómo se manifiesta? Imagine que usted es un jugador que hace botar su pelota antes del saque. Un jugador normal, puede hacer 4, 5, 7 rebotes rápido antes de lanzarla por sobre su cabeza para proceder a golpearla con la raqueta y pasarla para el otro lado.
La “Patología Djokovic” se manifiesta en que usted rebota de manera pausada, absolutamente ensimismado, por 17, 18, 19 ó 20 veces la pelota antes del saque. Y lo hace una, y otra y otra vez, a lo largo de dos horas o más de juego.
¿Qué tiene dentro de su mente un sujeto que se pierde en el rebote de una pelotita amarilla durante 20 veces? Hágalo usted y dígame que siente.
Eso no es concentración; eso es una enfermedad mental, y de las peores. Y claro tal comportamiento le rompe los nervios al que está esperando el saque así como a los que tratamos de disfrutar el juego frente al televisor.
El tenis no es otra cosa que un deporte. Una actividad inventada para que unos se esfuercen, suden, se lesionen mientras otros entrenamos nuestra comodidad

Alejandro Luy
1 de junio 2008

domingo, 3 de febrero de 2008

Mets vs Tigres


En eso de mi favoritismo por los equipos de béisbol de las grandes ligas, yo me declaro un chauvinista; un patriotero pues. Entonces yo me dedico a pujar por aquellos equipos donde están los venezolanos más emblemáticos, los mejores o las luminarias de Los Leones del Caracas. En fin, yo lo que quiero es que ganen y destaquen los nuestros.
La única excepción a esa regla es la puja que siempre hago por los Medias Rojas de Boston, equipo que en los últimos tiempos ha contado con muy pocos venezolanos. Pero todo tiene su explicación: el fanatismo hacia ese equipo nació en el reciente 2005, cuando con tres juegos en contra, remontaron para vencer a los Yankees de Nueva York y posteriormente vencer en 4 juegos más al representante de la liga nacional (que ahora mismo no recuerdo cual era, ni tampoco voy a averiguar). Total 8 juegos seguiditos para ser los Campeones de ese año.
Es por mi espíritu venezolanista que ya mis mejores deseos y predicciones apuntan a que este año la Serie Mundial enfrentará a los Tigres de Detroit contra los Mets de Nueva York.
Cualquier mediano conocer del béisbol imagina porqué; para los que no, explico. Los primeros contarán con los bates y guantes de Carlos Guillén, Maglio Ordóñez, campeón bate de la americana el año pasado, y con Miguel Cabrera, sin duda el venezolano que apunta a batir todos los records ofensivos de los beisbolistas nacidos por aquí. Por el otro lado, en uno de los dos equipos de la ciudad que nunca duerme, está el muy útil Endy Chávez y el pitcher que vislumbra convertirse en la referencia en los próximos años en las grandes ligas. Por supuesto, ese no es otro que Johan Santana, el doble ganador del Cy Young, el triple coronado del picheo, el que acaba de convertirse en el lanzador mejor pagado del béisbol de los Estados Unidos.
Entonces uno seguirá deseando que Omar Vizquel juegue en el short stop y haga doble play sin cometer errores para continuar marcando historia en la posición, que Bob Abreu de jonrones y robe bases, Francisco Rodríguez y Juan Rincón salven juegos y Kelvin Escobar los gane, que Francisco “El Guty” Gutiérrez mejore su desempeño en los Indios de Cleveland, y así con todos los jugadores de nuestro país.
Pero desde ya, creemos (¿y apostamos?) que serán los Mets de Nueva York y los Tigres de Detroit, con nuestros mejores peloteros, los que definan el campeón de la temporada 2008.

Alejandro Luy
3 de febrero de 2008

Nota: Ya Ariel Pratt no es Presidente de los Leones del Caracas. ¿Cuándo nombrarán el nuevo manager?

domingo, 30 de diciembre de 2007

No lo salva ni Omar Vizquel


Conversaba con mi amiga Adriana y llegábamos a la conclusión de que en el país todo el mundo escribe sobre los mismos temas, que por estos tiempos son Chávez (que en su caso, "estos tiempos" es del 98 pa´ acá) y la reforma constitucional.
Así que estando esos nichos ocupados, uno tiene dos opciones: o se queda callado o escribe de otra cosa. Yo escojo la segunda; aunque sepa que cualquier cosa de la que se hable no tendrá los kilates de los temas mencionados en el primer párrafo (¿o no?).
Les cuento entonces que a la calladita me he puesto a analizar lo que nos espera para la temporada 2007-2008 de béisbol profesional, y me atrevo a pronosticar que el torneo no lo salva ni la presencia de Omar Vizquel.
Se ha logrado saber que entre el 8 y el 30 de noviembre el mejor campocorto de la historia del béisbol en el mundo estará paseando su calidad defensiva por distintos estadios de Venezuela. Seguramente su presencia será tremendo atractivo, pero no será suficiente para acabar con los otros factores que rondan el campeonato.
Primero, ya hay un equipo menos, Caribes de Oriente. Por rollos entre socios, alentados por abogados, el equipo de Carolina Espada dejará guardado sus bates. Y no es que Caribes sea el gran equipo, pero uno menos es uno menos en una competencia como la nuestra. Luego nos encontramos con los ñeros, perdón Los Bravos de Margarita, divisa que antes fue Pastora de los Llanos y mucho antes Pastora de Cabimas, un equipo sin arraigo como para convocar a los fanáticos de "la isla".
Sume a esos hechos la ausencia de – al menos - 38 de los mejores jugadores de Venezuela, incluyendo Francisco Rodríguez, Bob Abreu, Ramón Hernández, Melvin Mora, Johan Santana, Kelvin Escobar, Maglio Ordoñez, Miguel Cabrera, Felix Hernández, Carlos Zambrano, Carlos Guillén, etc. etc. Ni siquiera una semana de su clase tendremos este año. Habrá gente nueva y buena, pero desconocida por la mayoría.
Cierro mis consideraciones sobre una futura mala temporada de béisbol tres aspectos del equipo del cual soy fanático, Los Leones del Caracas. Quiéralo o no, este equipo siempre marca el interés de una campaña, tanto como Magallanes. Todas ellas tienen que ver con la directiva; ninguna con los que serán los compañeros de Vizquel en su paso por los estadios en Noviembre.
La primera el manager. Ya me pareció desacertado haber salido de Carlos Subero en la campaña anterior para traer a Carlos Hernández. Ahora vuelven a contratar al ex receptor venezolano, y pienso que el futuro es oscuro. Segundo, la permanencia de Ariel Pratt, quien no saldó la cuenta de su desastrosa gestión del año pasado, luego de haber acudido dos años consecutivos a la final y ser los campeones defensores, quién sin duda tiene luz verde para repetir este año sus desaciertos.
Por último hay un asunto entre los fanáticos y el dueño de la divisa, el señor Cisneros. Y aquí se mete la política. El rechazo a la conducta de Gustavo Cisneros ante la situación de RCTV – marcada por su extraña alocución un jueves a las 8:00 p.m. – por parte de opositores y la ojeriza que le tienen los oficialistas a quien consideran un golpista, ha alejado a muchos fanáticos del equipo.
Así, yo veo muchos problemas para la próxima temporada de béisbol, y esa racha seguramente se extenderá hasta la Serie de Caribe.
Será bueno ver a Omar Vizquel en el campocorto del Estadio Universitario. Sí puede, disfrútelo. Parece que no habrá mucho más en el Campeonato 2007-2008.

Alejandro Luy
15 de septiembre de 2007

viernes, 21 de diciembre de 2007

Ariel, ¿Ahora qué hacemos?


La pregunta no va dirigida al protagonista de la guaracha ni al jabón que deja la ropa blanca, sino a Ariel Pratt, Gerente general de los Leones del Caracas, equipo que respaldo desde hace un pocote de años.
El porque te estoy escribiendo (¿no hay problemas que te tutee, verdad?) tu debes imaginarlo. Pensaba escribirte ayer cuando anotamos 11 carreras y sin embargo perdimos por tres carreras ante los Cardenales, el “wild card” del “round robin”. Estas letras debían aparecer luego del juego donde por segundo día consecutivo Marcos Scutaro cometió un error al campo, porque quizás anda “desmotivado”. Pero estaba con unos amigos, y hoy salí con la familia, así que tuve que esperar hasta el domingo por la noche, después del las nueve arepas que nos dieron Los Tigres.
Quiero saber en qué estás pensando luego de la debacle. Porque, aunque quieras ocultarlo, sabes que estamos eliminados, que no vamos pal baile, que se acabó la temporada y algo debes tener en la cabeza.
Por ejemplo yo creo que debes estar pensando en las decisiones. No creas tu Ariel, que yo creo que las medidas de un equipo de baseball – la del manager o la del gerente general - deben ser consultadas a los fanáticos. ¡Dios nos libre que adoptemos el método en el deporte!
Pero los fanáticos tenemos la libertad de cuestionarlos a ellos y a sus decisiones. Para eso somos fanáticos. Cómo no comentar la decisión de Luis Sojo en el Mundial de Baseball de lanzarle a David Ortiz teniendo la primera base desocupada, quien luego la botaría de jonrón. O cómo no tener una opinión cuando la “directiva” del Caracas le dijo chao a Carlos Subero y trajo a Carlos Hernández.
Mi nivel de “cuestionamiento de fanático” llega hasta plantearte que Ariel, asumas tu responsabilidad. Si tu fuiste el que decidiste cortar seis años de formación de Carlos Subero en el Caracas, el que decidió cesantear al manager que nos sacó del foso en la temporada 2005-2006 en una crisis peor a la vivida en esta temporada (lo que pasa es que 11 derrotas seguidas hacen mucho ruido), si fuiste el artífice de la botada del dirigente que llevó al equipo a ser Campeones de la Serie del Caribe, si creíste que hacía falta “carácter” (¿mano dura?) para volver al equipo ganador, y ahora tenemos el resultado que tenemos, yo creo que tu deberías hacer algo.
Yo seguiré siendo fanático de Los Leones del Caracas y militante del TOCOMA (TOdos COntra el MAgallanes), pero tu qué harás.
¿No has pensado en renunciar?.
Alejandro Luy
© Nojile.
Ilustración: Rogelio Chovet
Escrito en diciembre de 2006

Los sotaneros


En los años 80, la gerencia del equipo de los Orioles de Baltimore contrató a un ornitólogo para “transformar” la imagen de su equipo. Decidieron que ya era tiempo de dejar atrás la caricatura del pajarito para convertirlo en el verdadero oriol, que es un ictérido familia del turpial.
Me sirve la introducción para notificar la renovación de imagen y nomenclatura de algunos equipos de béisbol venezolano, que busca, como objetivo central, corregir imperfecciones inaceptables en el Siglo XXI.
Me han encomendado esta labor, que ejerzo con la objetividad de un seguidor de los Leones del Caracas. Para empezar, he encontrado la necesidad de modificar la imagen de cuatro de los equipos: las Águilas del Zulia, los Tigres de Aragua, los Cardenales de Lara y los Tiburones de la Guaira.
En todos esos casos, hay que pasar de la “comiquita” hacia una representación fiel del animal que identifica al equipo. Un caso grave es el de las Águilas, representadas por un águila calva, imagen del imperio de Mr. Danger. Por más que el gobernador sea Rosales, no se puede permitir que un águila yankee los simbolice. Hemos decidido cambiarla por un Águila de copete, que luce bastante distinta a la calva, pero al menos está en la Sierra de Perijá.
Los Tigres de Aragua más tigres de la India no pueden ser. Se tratan de unos felinos con rayas y no con manchas como nuestro yaguar. Ya hemos designado un ilustrador de fauna silvestre para que haga los nuevos bocetos del logotipo del equipo de Miguel Cabrera.
Con los Cardenales los cambios serán menores, ya que el dibujo que identifica obviamente fue inspirado en el cardenal coriano, ave habitante de las zonas secas de Falcón, Zulia y Lara. Para los tiburones, estamos consultando a los especialistas a fin de escoger como representación al escualo más agresivo del país.
Por razones distintas a la de su imagen gráfica, también estamos revisando la situación de dos equipos: Pastora de los Llanos y Navegantes del Magallanes. Dos preguntas ilustran el problema: ¿qué es un Pastora? y ¿dónde queda Magallanes?
Sobre Pastora, el Diccionario de la Real Academia Española de la lengua dice: 1. m. y f. Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas; 2. m. y f. Persona que tiene la prelatura o cualquier otra dignidad eclesiástica cristiana con fieles a su cargo y cuidado. 3. m. rur. Ur. Semental equino o porcino; 4. f. C. Rica. flor de Nochebuena. No se que pensará usted, pero a menos que se refieran a que los jugadores sean unos machos reproductores, ninguna de las otras acepciones me parece ajustada a un equipo de béisbol. Así hemos considerado cambiar el nombre a Arroceros, Maiceros o Cafetaleros de Portuguesa, en honor a uno de los rubros agrícolas de la región y asignado la representación al estado donde juegan.
Pero aun nos queda un problema: los Navegantes del Magallanes. En primer lugar, y por los mismos argumentos esgrimidos antes, estos deben dejar de ser “del Magallanes”. ¿Acaso usted sabe dónde queda Magallanes? No existe en Venezuela ciudad, pueblo o estado llamado Magallanes, y por tanto esto debe ser eliminado del nombre del equipo. Por la ubicación de su sede, el equipo debe ser de Valencia o de Carabobo.
Además, nos parece curioso lo de “navegantes”. Aunque tenga costa, el estado Carabobo no puede ser identificado en su conjunto con el mar. Como dicen que Valencia es la ciudad de las “naranjas dulces, las mujeres bellas y…” alguna otra cosa más, pensamos que podrían llamarse los Naranjeros de Valencia. Pero no nos convenció. Sonaba mucho a México, y como andamos peleados con Fox, preferimos descartarlo.
Finalmente hemos decidido que en este equipo su denominación reflejará algo que les es muy natural en el juego de béisbol. Así, les anuncio, que desde ahora en adelante el equipo será “Sotaneros de Carabobo”.
Alejandro Luy
Ilustración: Rogelio Chovet
Publicado el 8 de noviembre de 2005 en El Mundo

La entrevista deportiva


A mi me gustan los deportes. No practico ninguno, pero puedo pasar horas viendo béisbol, tenis, golf, carreras de autos y motocicletas, fútbol, y cualquier otra práctica por la cual reciben mérito y/dinero sus participantes.
Dentro de ese interés por el deporte también considero valioso conocer la opinión del deportista luego de sus éxitos o fracasos, así como su opinión de los retos frente a su próximo duelo.
Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de lo absurdo de ciertas entrevistas deportivas en la que se formulan una mala pregunta y por tanto reciben a cambio un bodrio como respuesta.
A continuación les doy algunos ejemplos sacados de la vida misma, copiados casi textualmente:
Entrevista 1. A un beisbolista
Pregunta: ¿Cuál crees que es la clave para ganar la serie?
Respuesta: Yo creo que los pitcher hacen su trabajo y tiran strikes, y nosotros logramos batear y hacer carreras podremos llevarnos la serie. También es importante mantener una buena defensiva.
¿Se le ocurre usted acaso una forma diferente de ganar un partido de béisbol?
Entrevista 2. A un conductor de Fórmula 1.
Pregunta. ¿Cómo fue que se dañó el caucho trasero luego de que fulanito de tal lo golpeara?
Respuesta: Bueno fulanito de tal se pasó en su frenada y el caucho delantero izquierdo golpeó el caucho trasero izquierdo provocando que este se rompiera.
¿No fue lo que usted vio varias veces y desde distintos ángulos en la televisión, justamente en el canal que hace la entrevista al conductor?
Entrevista 3. A un futbolista.
Pregunta. ¿Cómo se sintió al fallar el penal que pudo haber definido el partido?
Respuesta: Es muy decepcionante, ya que podríamos haber ganado. Pero ya veremos en otra oportunidad.
¿Qué esperaría el periodista como respuesta? Acaso un “de maravilla”, manifestando un gesto de sadismo frente a su equipo.
Por eso, cuando acaba de finalizar la serie mundial he decretado mi negación a seguir las entrevistas que han de hacerle a Maglio Ordoñez y Carlos Guillén (los venezolanos más representativos del perdedor equipo de la serie mundial, los Tigres de Detroit) que busquen indagar sobre los motivos del fracaso, que por qué no salieron los jonrones, que qué pasó con la defensa, que por qué motivo el veterano y exitoso manager Leyland no puso a lanzar al veterano y exitoso Kenny Rogers.
No, no me lo calo. Por eso ahora estoy convencido de que a los jugadores los quiero en el campo y no diciendo: no bateamos, cometimos errores y por eso perdimos.
Eso ya se sabe.
Alejandro Luy
Ilustración: Rogelio Chovet
Escrito en Octubre de 2006