lunes, 6 de enero de 2014

Sabrosones

Si me preguntan hoy cuál es la palabra con la cual definiría a los venezolanos, es "sabrosón", y por supuesto el himno sería una canción de los hermanos Servando y Florentino Primera.
Quienes ejemplifican mejor esta condición son los motorizados y ciertos deportistas profesionales.  De los primeros ya usted sabe suficiente como para entender el porqué del calificativo (que para ellos no es una descalificación sino una honra).  Pero, por qué también los deportistas.   Ya te lo explico.
El sábado 4 de enero hacia zaping y me detuve en el juego Zulia vs Magallanes pa´ve como andaba la vaina.  El juego estaba en pleno apogeo y de pronto enfocan al grande liga, es decir al que ha jugado en equipos de la Major League Baseball de los Estados Unidos de América, Carlos "El Toro" Zambrano en la cueva en franelilla alentando a los bateadores de su equipo.  Me pregunté:  ¿y qué hace ese allí sin uniforme?, y luego me hice una segunda pregunta: ¿y porqué "El Almirante" Carlos García, manager de Magallanes, no lo manda a usar el uniforme?.  
Lo que se me ocurrió como respuesta fue que  "El Toro" y "El Almirante" están tan sobrados, son tan sabrosones, que poco les importa las leyes que rigen dentro del campo de béisbol en Venezuela.  Eso es allá en Miami, en Chicago, en Pittsburg, donde se ponen con esas pendejadas de reglas, jugadores y uniformes.  
Al día siguiente, en el juego Caracas-La Guaira se formó una tángana cuando Armando Galarraga le pegó un bolazo a Alex Cabrera ("El Samurai"), y me entero por la crónica de Ignacio Serrano (http://www.elemergente.com/2014/01/galarraga-y-aguilar-enfrentan-riesgo-de.html#more) que Galarraga y Jesús Aguilar "enfrentan el riesgo de ser sancionados" ya que "algunos testigos presentes en el Universitario aseguran que Aguilar le lanzó al Samurái un golpe al cuello, que impactó, a pesar de que ni siquiera es parte del equipo en esta postemporada, por decisión propia".
Como ven Aguilar y el manager  Dave Hudgens, vinculados con Índios de Cleveland y los Mets de Nueva York respectivamente, son, en nuestra pelota profesional, sabrosones, sino como explica que quién no está jugando está uniformado dentro del campo con la anuencia del manager del equipo.
Cuántas otras sorpresas de estos motorizados del parque de béisbol nos dará este round robin y esta final, con la ayuda de los árbitros que, como nuestros policías, parecen que no ven a los jugadores andando en contra vía.

Alejandro Luy
6 de enero de 2014

viernes, 3 de enero de 2014

Chinos y motos, aciertos y desaciertos

Este dos de enero de 2014 me propongo a escribir sobre un par de asuntos que me han dado vuelta en estos días de vacaciones.
El primero: Saludos chinos
En las fechas navideñas la "Comunidad China" presentó una propaganda para desear feliz navidad y año nuevo a todos los venezolanos.  El cuadro lo componían señores en traje, muchas chicas lindas vestidas en rojo y posando como misses, hablando en perfecto español y algún cuadro final con bailarines vestidos en traje típico amarillo.
Muchas sonrisas y simpatía, para transmitir cercanía con el pueblo de Venezuela.
Aunque se puede agradecer el gesto, tenemos que reconocer que es raro, extraordinario, muy poco común, y la pregunta es ¿por qué el mensaje?
Es posible que usted lo sepa, o al menos tenga su tesis, y como yo tengo la mía y este espacio, me da por mencionarla.
Intuyo que la "comunidad China" pagó un estudio para medir la apreciación de los venezolanos sobre los chinos, y que el descubrimiento fundamental es que estos no se integran a los venezolanos, y por tanto sea natural que lo no nos gusten y menospreciemos su presencia. 
En el estudio, que estimo hicieron, encontraron un porcentaje de rechazo a los chinos como inversores en el país, sustentados en una estrecha relación con el gobierno nacional.
Por tanto, y si mi tesis es correcta, la propaganda navideña es una acción correcta para acercar a los chinos a los venezolanos, que requerirá de muchos otros mensajes (que no mencionaré) para mejorar la percepción hacia sus coterráneos dentro de uno de los países donde sus empresas parece que estarán presentes por muchos años.
El segundo: Motos sin control
Salgamos de esto de una vez:  los venezolanos odiamos a los motorizados; por su constante violación a las normas, su propensión a la anarquía, porque se creen dueños de las vías.  
Por otra parte las estadísticas en el país indican que ya se está convirtiendo en un problema de salud pública la cantidad de motorizados que mueren o sufren graves fracturas, muchas veces (aunque no lo reconozcan) por su manera de conducir.
Esos problemas, notablemente reconocidos, parecen ser ignorados por las empresas fabricantes de motos.  Las propagandas sobre motos que he visto hasta ahora se dedican a promocionar las máquinas con las curvas de Diosa Canales y a exaltar al motorizado trabajador, padre de familia, que usa casco, que respeta las leyes.
Puede que Diosa ayude a vender más motos, pero ignoro cual es la consecuencia de ensalzar la idea poco aceptada del motorizado ejemplar para los fines e la empresa o su responsabilidad social.
Creo que es desacertada la estrategia.  Para vincularse mejor con sus clientes (compran motos primero y luego los repuestos) la empresas deberían mostrarse más interesadas en promover aptitudes que terminen disminuyendo las muertes y los huesos rotos, a la par de mejorar el comportamiento de los que actúan diariamente al margen de la ley.







domingo, 1 de diciembre de 2013

En qué comuna vive usted. Alejandro Luy

Vamos a suponer que usted y yo vivimos en una de las 2740 comunas de Suiza.  Lo primero que usted y yo debemos saber es que en Suiza la "comuna" es lo que en Venezuela conocemos como municipio.  No es una "estrategia ofensiva Revolucionaria para la liberación del país de la pobreza material y espiritual" como la concibe el gobierno venezolano y lo expresa en la página del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, que se interpreta como un gobierno paralelo a las Alcaldías, creado al margen de la Constitución.
Pero volvamos Suiza, por ejemplo a alguna de las 87 "comunas" del Cantón de Lucerna, y supongamos que el 8 de diciembre son las elecciones municipales, para escoger el Alcalde y los Concejales. Si usted y yo viviéramos allí, y fuéramos ciudadanos comunes, no militantes de un partido político, estaríamos evaluando las propuestas de los candidatos para solventar los problemas de la región como pueden ser el retardo de dos minutos que se ha venido viviendo en los últimos tiempos en el sistema de transporte o las tres bicicletas hurtadas el pasado verano.  Usted, o yo, no estaría atento si el candidato es a fin al Presidente del Consejo Federal Suizo, porque está seguro que sus políticas estarán enmarcadas en la constitución y hacia la atención de los ciudadanos, es decir de usted.  Usted sabe que ni el alcalde va a defender una política contraria a sus funciones (por ejemplo la creación de una "comuna" paralela) ni el Consejo Federal se le va a ocurrir desarrollar estrategias para sabotear la labor de su alcalde (el suyo, se entiende) para perjudicar a los ciudadanos, y que si algo de eso sucede, sabe que contará con una justicia independiente que a través de la Corte Suprema Federal de Suiza.  
En esas condiciones, un candidato espera medirse con ideas a otro, sin que ninguno haga uso de los recursos públicos, sin que nadie se sienta amenazado con inhabilitaciones o juicios por el solo hecho de estar dominando las encuestas.  Y si ese candidato gana, y no es del partido dominante en el Gobierno Central, está seguro que contará con todos los recursos necesarios, y podrá articularse con los ministerios de ambiente o de seguridad.  
Claro está, si usted estuviera en una comuna suiza no tendría la necesidad de usar el voto como manifestación de su descontento con el gobierno central y los fracasos económicos, de seguridad o de salud del país.  Para ello hay instancias adecuadas...que funcionan.
Pero, ni usted ni yo estamos en Suiza, tenemos que ir a elegir alcaldes y concejales el próximo domingo 8 y, a diferencia del país europeo, en Venezuela hay algo que se llama polarización política, y creo que no es el momento en que esta va a poder romperse aunque lo pida Claudio Fermín, el MAS y Felipe Mujica.  Ya en las últimas elecciones parlamentarias Henri Falcón, Vladimir Villegas y Margarita López Maya defendieron la tesis contra la polarización y el resultado fue que con unos saltos de talanquera y el uso de los otros poderes nada independientes hoy el gobierno tiene 99 votos y Maduro su Ley Habilitante.
Si usted aun vive en la disyuntiva si las elecciones del 8 de diciembre deben verse o no como un plebiscito, o mejor si usted está convencido de que no debe ser leído así le pregunto, ¿en qué comuna suiza vive usted?


Alejandro Luy

lunes, 4 de noviembre de 2013

viernes, 27 de septiembre de 2013

El país, un accidente

En la mañana del viernes 27 de septiembre de 2013 un camión cargado de carne proveniente de Colombia transita velozmente la autopista Francisco Fajardo, ignora las restricciones de altura y en consecuencia choca contra una barra de metal amarilla ubicada antes de los puentes, colocada  con la intención de evitar los golpes a la estructura de concreto.
Con el choque el conductor muere asfixiado.  Su acompañante resulta herida.
Cuando el cadáver aún está fresco, el camión empieza a ser saqueado.  20 % de la carga se la llevan los dueños de carros y motos que quedaron cerca del accidente. 
Se forma la cola y algunos motorizados (¿cuántos serían?), las jaurías de perros que pueblan el asfalto, empiezan a asaltar  a los conductores que por curiosos, desprevenidos o por tener el aire acondicionado dañado tienen sus ventanas abajo.
A instante del desastre ocurrido en la autopista a nivel de Los Ruices, sus alrededores y la ciudad toda empezó a colapsar.  Ya había entrado la tarde, pero hasta la frecuentemente solitaria avenida Mohedano de La Castellana era un caos por la tranca.
Este accidente resume el país que vivimos, o al menos la ciudad capital anárquica, desorganizada, promotora de la ilegalidad e inhumana que se ha estado construyendo.
Comida importada, exceso de velocidad, asaltos con total impunidad, tráfico infernal, seres "auto-dependientes”, saqueo como forma de "re-invindicación" y - quizás lo más grave- falta de ética o escrúpulos de una población que frente a la carne muerta de un ser humano, responde con la acción de robar carne muerta de un animal.
Ejemplos que ratifican lo anterior lo encontramos en las calles, la prensa o en nuestra vida.  Pero me da por recordar que hace unos meses un adolescente, con problemas mentales a quien se le había muerto su madre, se suicidó lanzándose de los pisos superiores del Millenium Mall hacia la feria de comida. Mientras el cadáver estaba allí, con un padre llorándolo, la gente tomó fotos y las subió al twitter, los comercios de comida permanecieron abiertos, comensales siguieron con su faena de papas fritas y hamburguesas.  Hasta hubo quien se molestó con el suicida que les jodió el almuerzo.

Estos hechos 27 de septiembre de 2013, y los millones ocurridos en los últimos años, nos dicen que hoy el país es un accidente.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El traje típico

La elección del mister Venezuela la asumí como una respuesta muy seria a una necesidad del país, como es la de reconocer que este no puede ser el territorio de las mujeres bellas si al mismo tiempo no es el de los hombres bellos, guapos o atractivos. El adjetivo es lo de menos, lo importante son los genes.
En un corto período de participación en eventos internacionales, nuestros mister Venezuela han tenido una muy digna actuación, dejando muy en alto las facciones, los músculos y las proporciones de los caballeros de esta tierra de gracia. De los electos en los tres primeros concursos, dos tuvieron éxito en sus retos mundiales: Sandro Finoglio fue mister Mundo y Ernesto Calzadilla ganó el certamen Mister Manhunt International.
Pero el orgullo es mayor, porque los factores claves para la obtención de los títulos en otras latitudes no sólo han sido la belleza física y la capacidad intelectual de los representantes, sino el talante con el cual pueden enfrentar los momentos duros de un concurso como puede ser la presentación en traje típico. La prueba de mi afirmación quedó demostrada en el más reciente concurso de belleza masculina, en el cual el joven Nadir Nedy, finalista del Mister Venezuela de 1998, vistió en el concurso de Mister Internacional celebrado en la India, un curioso traje típico: el de pájaro guarandol.
Dada mi ignorancia sobre este pajarraco, su omisión en la Guía de las Aves de Venezuela, y la falta de visión de los medios de comunicación al no mostrar la foto de tan original traje, sólo me ha quedado imaginarlo en tonos naranjas, amarillo y negro, es decir con los colores de un turpial, con una extensión de tela entre el torso y los brazos para que Nadir abriera sus extremidades superiores en señal de vuelo. Completa el traje el piquito y la colita emplumada.
Sinceramente me declaro ansioso para ver las próximas ediciones de los concursos internacionales de belleza masculina para poder disfrutar la manera como nuestros diseñadores resuelven el traje típico y el representante venezolano lo luce con prestancia y altivez, condiciones necesarias para poder vestir tan retador atuendo que refleja nuestra idiosincrasia.
Que los modistas -que son quienes saben- me perdonen la osadía, pero deseo sugerir un par de trajes para los próximos concursos. Podrían diseñar un traje de burriquita con el cuerpo del animal vestido de una sobria gabardina italiana gris burro, acompañada por unos pantalones negros, camisa blanca de seda, un sombrero de paja adornado con lentejuelas de donde nacen unas clinejas rubias o pelirrojas, para dar exotismo al vestuario.
O qué tal ataviar a nuestro mister Venezuela de carite: chiffon rosado ceñido al cuerpo, adornado con mostacilla, atrapado en una atarraya adornada de cristales y una colonia penetrante que recuerde el olor del área de las pescaderías del mercado de Quinta Crespo.
Estoy seguro de que a los mister Venezuela le sobrará eso que llaman charm para pasear tan autóctonos trajes por las pasarelas internacionales y honrar la belleza masculina del país. Mucho éxito, caballeros.

Alejandro Luy

Nota:  Por este premio obtuve el mejor artículo de opinión de Nuevas firmas en el año 2000